En una ciudad como Bogotá, donde cada centímetro de andén parece disputarse entre peatones, vendedores y vehículos mal estacionados, la recuperación del espacio público se ha convertido en una prioridad para garantizar el derecho a la movilidad segura. En esa línea, la localidad de Chapinero, uno de los epicentros económicos y de movilidad más complejos de Bogotá, acaba de dar un paso significativo.
Entre el 10 y el 13 de febrero, la Alcaldía Local de Chapinero lideró una serie de operativos interinstitucionales que permitieron liberar 203 metros cuadrados de espacio público, los cuales habían sido ocupados indebidamente, en su mayoría por vehículos que utilizaban andenes y vías como estacionamientos particulares. Este espacio recuperado vuelve ahora a estar al servicio de los peatones y de una movilidad más ordenada.
La intervención no fue un hecho aislado, sino el resultado de un trabajo articulado entre la Secretaría Distrital de Movilidad (SDM), la Policía de Bogotá, la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia (SDSCJ) y los Gestores del Orden. El mensaje fue claro: en 'Bogotá, mi Ciudad, mi Casa', las calles y andenes son de todos y su ocupación indebida tiene consecuencias.
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Bogotá: comparendos, inmovilizaciones y pedagogía para recuperar la movilidad
Los operativos se concentraron en sectores de alta congestión y donde la ocupación indebida del espacio público se había vuelto recurrente, afectando no solo la estética urbana sino la seguridad y comodidad de los peatones. Los puntos intervenidos incluyeron:
- Chapinero Centro: Calle 57 y calle 51 entre carrera Octava y la avenida Caracas.
- Zona Rosa (Calle 85): entre carrera 19 y carrera 15 hasta la calle 82.
- Carrera 11 con Calle 90: recorrido por autopista Norte y carrera 11 entre calle 90 y 91.
- Zona oriental: CAI Granada – barrio Juan XXIII – Colegio Nueva Granada – Circunvalar – La Herradura (Los Rosales) – calle 72A con Carrera 1 Este.
- Calle 53 con carrera Sexta hasta calle 58 con carrera Tercera.
En cada uno de estos lugares, los equipos de control desplegaron un operativo integral que combinó la sanción con la pedagogía. Se impusieron comparendos a los conductores que infringían las normas de estacionamiento, se inmovilizaron vehículos que obstaculizaban gravemente la circulación y, de manera simultánea, se sensibilizó a los ciudadanos sobre las zonas autorizadas para parqueo y la importancia de respetar el espacio público como un bien común.
La combinación de estas acciones busca generar un cambio cultural duradero. No se trata solo de castigar, sino de que conductores y residentes internalicen que un andén libre no es un capricho de la autoridad, sino una necesidad para la movilidad de todos, especialmente para personas con movilidad reducida, madres con coches y niños.
Hacia una ciudad más caminable: el impacto de la recuperación del espacio público en la calidad de vida
La recuperación de estos 203 metros cuadrados en Chapinero tiene implicaciones que van más allá de la cifra. Cada metro cuadrado de andén liberado es un espacio que recupera su función original: permitir el tránsito seguro y digno de las personas. En una localidad con alta densidad de oficinas, comercios y residencias, la presión sobre el espacio público es enorme, y la ocupación indebida por vehículos termina por expulsar al peatón, empujándolo a transitar por la calzada, con el consiguiente riesgo de accidentes.
La estrategia del Distrito, enmarcada en el plan 'Bogotá, mi Ciudad, mi Casa', apunta a construir una ciudad más caminable, organizada y respetuosa. La liberación de andenes es una pieza clave de este rompecabezas, que incluye también la mejora de la malla vial, la señalización y la promoción de medios de transporte sostenibles.
Estos operativos, que las autoridades se han comprometido a mantener de manera permanente, envían una señal inequívoca a la ciudadanía: el espacio público no es un bien mostrenco que pueda ser privatizado por quien tiene un vehículo. Al igual que en otras esferas de la gestión distrital se trabaja por la calidad y la transparencia, en el espacio público se trabaja por la equidad y la convivencia. La lección para conductores y residentes es que el andén es del peatón, y su derecho a caminar seguro está por encima de la comodidad de unos pocos. La apuesta es clara: una Bogotá con más espacio para la gente y menos para los carros mal estacionados.
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