martes, 17 febrero de 2026
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Bogotá: Recuperados 22 m² de espacio público y retirados 12 m³ de residuos en separador de avenida Boyacá en Tunjuelito

por: Redacción Cundinamarca

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La Alcaldía Local de Tunjuelito, en Bogotá adelantó un operativo de recuperación de espacio público en el separador de la avenida Boyacá, entre la carrera 24 y la calle 59 sur, en los barrios Tunal y San Benito. La intervención permitió retirar 12 metros cúbicos de residuos mixtos —entre muebles viejos, escombros, colchones, ropa y otros elementos— y recuperar 22 metros cuadrados de espacio público que habían sido ocupados ilegalmente.

El operativo, ejecutado de manera coordinada con la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia, la Secretaría Distrital de Integración Social, la Policía de Bogotá y gestores de convivencia, no se limitó a la remoción de basuras y escombros. Las autoridades también adelantaron acciones de desmonte de cambuches y activaron rutas de atención integral para población en condición de habitabilidad en calle, logrando que tres personas accedieran voluntariamente a la oferta institucional.

Como balance final de la jornada, se reportó el levantamiento de cuatro cambuches, la recolección de 12 metros cúbicos de residuos y la recuperación efectiva de 22 metros cuadrados de espacio público en uno de los corredores viales más transitados del sur de Bogotá.

"Nuestra prioridad es devolver el espacio público a la ciudadanía, garantizando entornos seguros, ordenados y limpios, pero bajo una premisa innegociable: el respeto por la dignidad humana. Cada intervención busca la convivencia armónica y el acompañamiento integral a las personas en situación de calle, brindándoles oportunidades reales de inclusión", destacó Claudia Verónica Collante Dussán, alcaldesa local de Tunjuelito.

Más que basura: un problema estructural en el espacio público

El separador de la avenida Boyacá, en el tramo intervenido, se había convertido en un punto crítico de acumulación de residuos y ocupación irregular. La confluencia de flujo vehicular intenso, alta densidad comercial en sectores aledaños y presencia de población habitante de calle generaba una combinación explosiva: escombros abandonados por construcciones cercanas, muebles y colchones dispuestos ilegalmente, y cambuches improvisados que se replicaban sin control.

Las autoridades locales reconocen que este tipo de intervenciones no son sostenibles si operan únicamente como operativos de choque. Por eso, la estrategia incorpora dos componentes fundamentales: la prevención mediante pedagogía y el abordaje social de las poblaciones vulnerables que habitan estos espacios.

El acompañamiento a personas en condición de habitabilidad en calle no es una concesión caritativa, sino una obligación constitucional. La oferta institucional desplegada durante el operativo incluyó valoración psicosocial, orientación para acceso a servicios de salud y vinculación a programas de inclusión social. Tres personas aceptaron voluntariamente el acompañamiento, un número que, aunque modesto, representa vidas con posibilidad de transformación.

La alcaldesa Collante fue enfática en que ningún operativo de recuperación de espacio público puede ejecutarse bajo lógicas de persecución o limpieza social. "No se trata de esconder el problema, sino de resolverlo de fondo. La habitabilidad en calle es una expresión de exclusión estructural, no un delito", puntualizó.

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El Tunal y San Benito: territorios en disputa

Los barrios Tunal y San Benito, donde se concentró la intervención, han enfrentado históricamente problemáticas asociadas al manejo inadecuado de residuos y la ocupación irregular del espacio público. La cercanía con centrales de abasto, talleres automotrices y bodegas de reciclaje informal ha consolidado dinámicas complejas donde confluyen intereses económicos, necesidades habitacionales no resueltas y déficit de cultura ciudadana.

Los 12 metros cúbicos de residuos retirados durante el operativo no representan la totalidad del problema, pero sí un alivio significativo para los residentes del sector, que durante meses habían denunciado la proliferación de roedores, malos olores y sensación de inseguridad asociada a los cambuches. La recuperación de 22 metros cuadrados de espacio público, aunque parezca una cifra modesta, restituye el derecho al disfrute del entorno urbano para cientos de personas que transitan diariamente por la zona.

Las autoridades locales han anunciado que mantendrán acciones de vigilancia y control en el sector para prevenir la reaparición de puntos críticos. Esto implica no solo operativos periódicos, sino también el fortalecimiento de canales de denuncia ciudadana y la articulación con los operadores de aseo para garantizar que la recolección de residuos en el sector se ajuste a las necesidades reales de la población.

Alternativas legales: cómo disponer correctamente los residuos

Uno de los hallazgos recurrentes en este tipo de intervenciones es que muchos ciudadanos y comerciantes desconocen las alternativas legales para disponer de residuos voluminosos o escombros. Ante la falta de información, optan por la vía fácil: abandonarlos en lotes baldíos, separadores viales o junto a los contenedores de basura en horas no autorizadas.

Para contrarrestar esta práctica, la administración distrital ha dispuesto múltiples mecanismos que cualquier ciudadano puede activar sin costo alguno. El primero de ellos es la Línea 110, a través de la cual se puede programar la recolección de muebles viejos, colchones, elementos voluminosos y escombros directamente en la puerta de la casa o negocio.

La segunda alternativa son los Ecopuntos móviles de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP), que recorren semanalmente las localidades con cajas estacionarias para recibir gratuitamente estos residuos. La programación de los Ecopuntos se publica periódicamente en Portal Bogotá y en las redes sociales de la UAESP, permitiendo que los ciudadanos consulten cuándo y dónde estará el punto más cercano a su domicilio.

Para residuos aprovechables, la recomendación es entregarlos en una bolsa separada a las recicladoras y recicladores de oficio, reconociendo su labor como gestores ambientales y contribuyendo a la economía circular. Y para el caso específico de electrodomésticos en desuso, los puntos habilitados por la Secretaría Distrital de Ambiente ofrecen disposición final adecuada.

La corresponsabilidad como eje de la política pública

La intervención en la avenida Boyacá evidencia que la recuperación del espacio público no puede entenderse únicamente como una función policiva. Requiere, simultáneamente, oferta institucional para población vulnerable, infraestructura para la disposición de residuos, pedagogía ciudadana y voluntad política para sostener las acciones en el tiempo.

La administración local de Tunjuelito ha comprendido que cada operativo es también una oportunidad para visibilizar los canales de denuncia y las rutas de atención disponibles. Durante la jornada, los gestores de convivencia entregaron información detallada sobre la Línea 195 para reportar arrojo ilegal de basuras, el WhatsApp Chatico 316 023 1524 para consultar horarios de recolección y la opción 8 de la Línea 195 para denunciar puntos críticos.

En Bogotá, tirar basuras en el espacio público no es una falta menor ni una costumbre tolerable. Es una violación directa a los '10 No Negociables', el decálogo de normas básicas de convivencia que el Distrito ha buscado posicionar como piso mínimo de civilidad. La recuperación de estos 22 metros cuadrados en Tunjuelito es, en ese sentido, mucho más que la limpieza de un separador vial: es la reivindicación de que el espacio público pertenece a todos y que su cuidado es responsabilidad compartida.

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