viernes, 27 febrero de 2026
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CAR: Alpina se suma a la estrategia de economía circular para transformar la cuenca del río Bogotá

por: Redacción Cundinamarca

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La recuperación de la cuenca del río Bogotá, uno de los desafíos ambientales más complejos y emblemáticos del país, requiere no solo de la acción de las autoridades, sino del compromiso del sector productivo. En un paso significativo hacia ese objetivo, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) anunció la vinculación de Alpina, una de las empresas de alimentos más importantes de Colombia, a su estrategia 'Entornos Sostenibles'.

Esta alianza, enmarcada en los principios de la economía circular, busca acelerar la transición hacia modelos productivos más eficientes y respetuosos con el ambiente en uno de los territorios con mayor presión ecológica y actividad industrial del país. La compañía, con su principal planta de operación en el municipio de Sopó, se convierte en un actor clave para impulsar el cambio en toda su cadena de valor, impactando directamente a sus proveedores, muchos de ellos ubicados en los 44 municipios y la zona rural de Bogotá que conforman la cuenca.

El objetivo es ambicioso: transformar las prácticas de 715 empresas, entre compañías ancla y sus proveedoras, mediante un acompañamiento técnico especializado a cargo del Centro de Ciencia y Tecnología de Antioquia (CTA). Este proceso incluye desde el diagnóstico detallado del uso de materiales, agua y energía, hasta la formulación de planes de acción personalizados que generen valor ambiental y económico.

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El poder de las empresas ancla: cómo Alpina impulsa la sostenibilidad en sus proveedores

La estrategia 'Entornos Sostenibles' de la CAR se basa en una premisa poderosa: las grandes empresas, o "empresas ancla", pueden actuar como agentes de transformación en sus territorios, incentivando mejores prácticas ambientales en sus cadenas de suministro. La vinculación de Alpina consolida este enfoque, aprovechando su experiencia y su ya sólida trayectoria en sostenibilidad para contagiar a sus proveedores, especialmente aquellos dedicados a la producción de empaques.

Y es que Alpina no llega con las manos vacías. La compañía, reconocida entre las 50 empresas más sostenibles de Colombia según el Informe de Sostenibilidad 2025 de Forbes Colombia, ha acumulado logros ambientales notables en los últimos años. Entre ellos, destaca la reducción de más de 137.000 toneladas de CO₂ y la autogeneración de cerca del 24% de su energía a nivel nacional, gracias a su planta de biogás y a los más de 4.600 paneles solares instalados en su complejo de Sopó. Más del 50% de la electricidad que consume proviene de fuentes renovables certificadas.

Pero quizás el aprendizaje más valioso para sus proveedores proviene de su trabajo en ecodiseño y gestión de residuos. Alpina ya ha implementado cambios significativos en sus envases, como la reducción del 18% en el calibre de las bolsas UHT familiares, la disminución del 41% en el peso de los vasos de yogur y kumis, y la incorporación de hasta un 75% de plástico reciclado en las sobrecopas de Bon Yurt. Estos ejemplos concretos de circularidad demuestran que es posible reducir el impacto ambiental sin sacrificar la calidad del producto, y se convertirán en casos de estudio para las empresas participantes en la estrategia.

Del empaque al campo: una mirada integral a la cadena de valor y la inversión en el territorio

El compromiso de Alpina con la sostenibilidad de la cuenca del río Bogotá no se limita a los empaques y la energía. La compañía ha extendido su enfoque hacia el origen mismo de su materia prima: la leche. A través de asistencia técnica especializada, trabaja con 1.100 ganaderos directos, sus proveedores de leche, para implementar prácticas de ganadería sostenible.

Este programa busca mejorar la productividad de los hatos, pero también garantizar que la leche provenga de zonas libres de deforestación, contribuyendo activamente a la protección de páramos y otros ecosistemas estratégicos. Es un reconocimiento de que la salud del río empieza en las cuencas altas y de que la actividad ganadera, bien manejada, puede ser compatible con la conservación.

Esta vinculación a 'Entornos Sostenibles' refuerza la visión de que la inversión ambiental es una palanca de competitividad. Con una inversión cercana a los $29.000 millones en proyectos de sostenibilidad durante la última década, Alpina demuestra que integrar criterios ambientales permite optimizar procesos, reducir costos operativos y fortalecer la reputación, generando valor económico a largo plazo. En un escenario de recursos cada vez más escasos y mercados más exigentes, el mensaje para las empresas del territorio CAR es claro: la sostenibilidad no es un gasto, sino una inversión en la viabilidad del negocio y la resiliencia del territorio que habitan.

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