El 2026 se consolida como el año de la Línea 1 del Metro de Bogotá en la avenida Caracas. Con un avance del 72,13 % registrado al corte del 31 de enero, la obra más importante del país intensifica su ritmo de construcción a lo largo del corredor nororiental de la ciudad, entre la calle Primera y el sector de los Héroes, en una intervención que ya transforma visiblemente el paisaje urbano de una de las vías más emblemáticas de Bogotá.
Los bogotanos que residen o transitan diariamente por la Caracas son testigos de la operación simultánea de tres imponentes vigas lanzadoras que conforman los vanos del viaducto a la altura de las calles 34, 57 y 64. Estas estructuras metálicas, diseñadas para el montaje de dovelas de concreto a gran altura, se han convertido en el símbolo más reconocible del avance del proyecto. En los próximos días se realizará el montaje de una cuarta viga entre las calles 4 y 5, y durante el segundo semestre dos lanzadoras adicionales se sumarán a la construcción, completando un total de cinco vigas operando de manera simultánea en este corredor.
La magnitud de la operación no tiene precedentes en la historia de la ingeniería colombiana. Cada viga lanzadora, con capacidad para izar y posicionar dovelas que pueden superar las 80 toneladas, requiere cuadrillas especializadas, protocolos de seguridad rigurosos y una coordinación milimétrica con las entidades de movilidad para minimizar afectaciones en el tráfico vehicular. El resultado, sin embargo, es un avance acelerado en la construcción del viaducto que en 2028 permitirá que los trenes recorran esta vía cada tres minutos.
Paso a desnivel en Jiménez y estación 13: los nuevos hitos urbanos
En el sector donde la avenida Caracas se cruza con la avenida Jiménez, iniciaron las obras de lo que será un paso a desnivel, una de las infraestructuras complementarias más relevantes de la Línea 1. Esta intervención permitirá separar los flujos vehiculares y peatonales, eliminando los conflictos actuales en uno de los cruces más congestionados del centro ampliado de la ciudad.
Paralelamente, entre las calles 24 y 26 avanzan los trabajos de la estación 13 del Metro y la construcción de un puente de dovelas sucesivas que dará continuidad al viaducto a la altura de la calle 26. Esta estructura en particular ha captado la atención de ingenieros y urbanistas por su luz central de 100 metros, una distancia considerable que permitirá salvar el paso a desnivel de la avenida Caracas sin necesidad de apoyos intermedios que interfieran con la movilidad en sentido bidireccional occidente–oriente.
Cuando la Línea 1 inicie su operación comercial, este puente no será solo una solución funcional sino un nuevo punto de referencia urbano. Su diseño, integrado al entorno de la calle 26 —uno de los corredores de entrada y salida más importantes de la capital—, busca armonizar la imponencia de la infraestructura ferroviaria con la escala humana del espacio público circundante.
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De la 72 a los Héroes: estación 16 y cola de maniobras
El extremo nororiental del viaducto también registra actividad intensa. Entre la calle 72 y el sector de los Héroes avanzan las obras de construcción de la estación 16 del Metro, así como la cimentación de la cola de maniobras, un componente técnico de gran importancia operativa.
La cola de maniobras es el espacio donde los trenes cambiarán de vía férrea para retornar al occidente de la ciudad, específicamente al patio taller de Bosa, donde se realizarán las labores de mantenimiento y estacionamiento de la flota. Su correcta cimentación y alineación es determinante para garantizar la fluidez del servicio y evitar retrasos en las frecuencias.
La intervención en este sector no se limita a la infraestructura ferroviaria. La Empresa Metro de Bogotá ha enfatizado que la construcción de la Línea 1 implica una transformación integral del corredor, que incluye la renovación del espacio público, la reubicación de redes de servicios públicos y la adecuación de entornos peatonales seguros. Los residentes y comerciantes de la zona, que durante años soportaron el deterioro progresivo de la Caracas, comienzan a vislumbrar el impacto positivo que tendrá la llegada del Metro en la valorización de sus propiedades y la reactivación económica del sector.
Estaciones y BRT: el sistema integrado toma forma
Hacia el sur, adelante del sector de la calle Primera donde el viaducto comienza su recorrido por la Caracas, avanza sin pausa la construcción de las estaciones Metro de la 11 a la 16 y sus respectivos edificios de acceso. Estas estructuras, que combinarán funcionalidad y diseño arquitectónico, serán los puntos de contacto entre los usuarios y el sistema, con ingresos amplios, taquillas, torniquetes y zonas de espera protegidas.
El avance en este componente ha sido calificado por la EMB como un logro significativo en el desarrollo del proyecto. A diferencia de otras fases que han enfrentado retrasos por liberación de predios o hallazgos arqueológicos, la construcción de las estaciones en el tramo sur ha mantenido un ritmo estable, permitiendo que los cronogramas se ajusten a la meta de puesta en operación comercial en 2028.
Adicionalmente, se espera que durante este año entren en operación las estaciones BRT definitivas de TransMilenio en Tercer Milenio, Calle 19, Calle 39, Marly, Calle 63 y 72. Estas estaciones, que reemplazarán las estructuras provisionales instaladas durante los últimos años, han sido diseñadas en articulación con el proyecto Metro para garantizar una integración física y tarifaria eficiente entre ambos sistemas.
La promesa de una movilidad verdaderamente integrada comienza así a materializarse. El usuario que descienda de un alimentador en el sur podrá abordar un tren en la estación Primera, viajar hasta la calle 72 y allí transbordar a un bus troncal sin salir del sistema ni pagar un nuevo pasaje. Esa fluidez, que en ciudades como Medellín o Santiago parece natural, ha sido esquiva para Bogotá durante décadas. El Metro, acompañado de la modernización del BRT, apunta a resolverla de una vez por todas.
Una ciudad que se transforma sobre rieles
La intensificación de las obras en la avenida Caracas no ocurre en el vacío. Cada columna erigida, cada dovela posicionada, cada metro de viaducto construido es también la promesa de una ciudad más equitativa en el acceso a la movilidad. Durante años, los habitantes del sur y el nororiente han dependido exclusivamente de buses sobrealimentados en vías colapsadas. El Metro, con su capacidad de transportar 72.000 pasajeros por hora en cada sentido, redistribuirá el tiempo y la dignidad.
Los bogotanos que hoy miran con asombro las vigas lanzadoras y los puentes de dovelas sucesivas quizás no dimensionan completamente la magnitud de la transformación. Pero lo harán en 2028, cuando aborden un tren limpio, rápido y silencioso que los lleve de la Primera a los Héroes en minutos, sobrevolando el caos vehicular que durante tantos años les robó horas de vida.
Ese día, la avenida Caracas ya no será solo el recuerdo de una vía congestionada y ruidosa. Será la columna vertebral de una Bogotá que, por fin, comenzó a moverse en la dirección correcta.
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