lunes, 16 febrero de 2026
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Desmantelan sofisticado punto de drogas en Bogotá: ocultaban estupefacientes en compartimento con control remoto

por: Redacción Cundinamarca

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Un operativo coordinado entre la Policía Metropolitana de Bogotá y la Fiscalía General de la Nación permitió desmantelar un punto de venta de estupefacientes que operaba de manera discreta en dos sectores de Chapinero. Las diligencias judiciales, realizadas en los barrios Chapinero Central e Ingemar Oriental Bajo, concluyeron con la captura en flagrancia de una persona y la incautación de más de 300 dosis de diferentes sustancias.

La operación se activó luego de que las autoridades recibieran múltiples alertas ciudadanas que señalaban la posible comercialización de drogas en un establecimiento abierto al público. Con base en estos reportes, se adelantaron labores de verificación y policía judicial que permitieron reunir los elementos probatorios necesarios para solicitar las órdenes de allanamiento ante un juez de control de garantías.

Lo que inicialmente parecía un expendio convencional terminó revelando un nivel de sofisticación inusual para el microtráfico de barrio. Durante la intervención, los investigadores descubrieron que las sustancias eran ocultadas en un compartimento secreto cuya apertura dependía de un control remoto, un mecanismo diseñado específicamente para evadir los operativos sorpresa y engañar a las autoridades.

Compartimentos secretos y control remoto: la ingeniería del microtráfico

El hallazgo del sistema de ocultamiento activado a distancia encendió las alarmas entre los investigadores. No se trata de la tradicional caleta bajo el lavadero o detrás de un mueble, sino de un dispositivo mecánico o electrónico que requería cierto grado de planificación e inversión. Este nivel de sofisticación sugiere que el punto de venta no era un emprendimiento improvisado, sino una estructura con capacidad operativa y posiblemente conexiones con redes más grandes de distribución.

Al activar el mecanismo, las autoridades encontraron más de 300 dosis listas para la comercialización. Entre las sustancias incautadas figuran marihuana, base de coca y tussi, también conocida como cocaína rosa o 2C-B, una droga sintética que ha ganado terreno en entornos de vida nocturna y cuyo precio en el mercado ilegal es significativamente superior al de otras sustancias. La presencia de este tipo de estupefacientes refuerza la hipótesis de que el expendio no atendía únicamente a consumidores habituales de barrio, sino que podría estar captando clientes de otros sectores de la ciudad.

Junto con las dosis, los uniformados incautaron dinero en efectivo cuyo monto no fue revelado, pero que se presume producto de la venta ilegal. El capturado y todos los elementos incautados quedaron a disposición de la autoridad competente para continuar con el proceso de judicialización, que en casos de microtráfico suele derivar en imputación por los delitos de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes y destinación ilícita de bienes.

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Chapinero: una lucha persistente contra el expendio

El sector donde se realizaron los allanamientos ha sido escenario recurrente de operativos contra el microtráfico en los últimos años. Chapinero Central e Ingemar Oriental Bajo combinan usos residenciales con una amplia oferta comercial y de entretenimiento, lo que los convierte en territorios apetecidos por las redes de distribución de estupefacientes. La presencia de universidades, oficinas y gran afluencia de peatones facilita el camuflaje de compradores y vendedores.

Las autoridades llevaban semanas realizando seguimiento a este punto específico. Las alertas ciudadanas, canalizadas principalmente a través de la línea 123, fueron determinantes para orientar la investigación. En muchos casos, los residentes del sector habían manifestado su preocupación por el constante ir y venir de personas en horarios atípicos y por encuentros fugaces en la puerta del establecimiento, señales clásicas de la venta de drogas al menudeo.

La captura de este expendio no representa un punto final, sino un eslabón dentro de una cadena más compleja. Los análisis criminales suelen indicar que detrás de cada punto de venta desmantelado hay proveedores, distribuidores y, en muchos casos, estructuras de lavado de activos que permiten la operación sostenida del negocio ilegal. Por ahora, las investigaciones continúan para establecer si el capturado actuaba por cuenta propia o si hace parte de una organización más grande.

El llamado a la denuncia ciudadana

Desde la Policía Metropolitana reiteraron el llamado a la ciudadanía para reportar cualquier situación sospechosa a través de la línea 123. Las autoridades reconocen que, aunque cuentan con capacidades técnicas y de inteligencia, la colaboración de los vecinos y comerciantes sigue siendo la principal fuente de información para detectar estos puntos de expendio.

El desafío, sin embargo, no termina con la captura y el allanamiento. La experiencia muestra que, en muchos casos, los puntos de venta desmantelados tienden a reaparecer en el mismo sector o en inmediaciones, a veces bajo la misma administración y otras veces bajo nuevos actores que aprovechan el vacío dejado por la operación policial. Por eso, además de la judicialización, las autoridades enfatizan en la importancia del trabajo de inteligencia continuo y la ocupación institucional del territorio.

El operativo en Chapinero envía un mensaje claro: la venta de estupefacientes en espacios públicos o establecimientos comerciales, por más sofisticados que sean sus métodos de ocultamiento, no pasará desapercibida. La combinación de denuncia ciudadana, investigación judicial y capacidad operativa sigue siendo, hasta ahora, la fórmula más efectiva para contener el microtráfico en las ciudades.

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