La lucha contra la violencia de género en Bogotá ha dado un salto cualitativo mediante la integración de tecnología de punta en la vigilancia barrial. La nueva Zona Segura Púrpura en el barrio Simón Bolívar no solo descansa en la organización vecinal, sino que está respaldada por herramientas técnicas avanzadas. El punto de control cuenta con una cámara de vigilancia y una alarma comunitaria estratégicamente ubicadas para cubrir áreas críticas. Estas herramientas permiten activar protocolos de atención de forma inmediata, reduciendo drásticamente los tiempos de respuesta ante una emergencia. La tecnología se convierte así en un aliado indispensable para las mujeres que transitan por este sector del occidente de la capital.
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Conexión directa con la Patrulla Púrpura
Uno de los mayores beneficios de esta infraestructura técnica es su capacidad de comunicación directa con la Patrulla Púrpura de la Policía Metropolitana de Bogotá. Esta unidad especializada está encargada exclusivamente de atender casos de violencia contra las mujeres, garantizando un trato digno y con enfoque de género desde el primer contacto. Actualmente, la cámara se encuentra en un proceso crucial de integración con el sistema de monitoreo distrital. Una vez completada esta fase, la reacción de las autoridades podrá ser aún más oportuna, permitiendo un seguimiento en tiempo real de cualquier incidente reportado a través de la red de seguridad del barrio. La centralización de la información facilita una gestión de la seguridad más eficiente y basada en datos precisos.
Tecnología como disuasivo y herramienta de empoderamiento
La operatividad de la Zona Segura ha permitido, desde sus primeros días, la atención efectiva de casos de acoso callejero y otros conflictos territoriales. Los equipos territoriales que acompañan el proyecto utilizan la información recolectada para orientar mejor a las ciudadanas sobre las rutas de denuncia y apoyo institucional. La presencia de alarmas audibles actúa además como un potente disuasivo contra quienes intentan agredir a las mujeres en el espacio público. La combinación de vigilancia visual y alertas sonoras crea un perímetro de protección que aumenta la percepción de seguridad y fomenta el uso pacífico de las calles y parques del barrio. La tecnología se utiliza aquí para empoderar a la comunidad y no solo para la vigilancia punitiva.







