El reciente estado deteriorado del césped en el Estadio El Campín de Bogotá ha generado un debate público que rápidamente trascendió la calidad de la grama para centrarse en las condiciones del proyecto de renovación anunciado para este escenario capitalino. En este contexto, el concejal Juan David Quintero se ha posicionado como una voz crítica, señalando no sólo al concesionario encargado del estadio, Asensia, como responsable de la situación actual del campo, sino también poniendo bajo la lupa la viabilidad y transparencia de la futura infraestructura deportiva en la ciudad.
Entre los principales puntos de atención, Quintero ha solicitado información detallada y verificable a la Alcaldía Mayor de Bogotá sobre el estado actual del proyecto de asociación público-privada (APP) que busca transformar integralmente El Campín, focalizando el debate en la necesidad de clarificar el cierre financiero. Construir y operar un estadio de esta envergadura implicaría una inversión de aproximadamente 2 billones de pesos, por lo que el concejal requiere que se presente evidencia concreta del respaldo financiero, incluyendo capital y líneas de crédito ya aseguradas para la obra.


El contrato de concesión número 2772, suscrito el 7 de junio de 2024 entre el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) y el concesionario Cencia, estipula condiciones clave:
- El concedente privado asume totalmente la responsabilidad de estudios, diseños, financiación, construcción, operación, mantenimiento y explotación económica del proyecto.
- No se prevén desembolsos de recursos públicos para estas etapas.
- Se firmó el acta de inicio el 29 de octubre de 2024, extendiendo la duración del acuerdo hasta 2053.
- En julio de 2025, se realizó una modificación contractual que extendió los plazos de ejecución, permitió la operación continua del actual estadio mientras se edificaba una nueva estructura en paralelo y se amplió la capacidad proyectada a 50.000 espectadores.
Además de la situación financiera, Quintero resaltó la poca claridad sobre la estructura de propiedad del concesionario, mencionando la reciente adquisición del 51% de Cencia por parte de Corfi Colombiana. El cabildante planteó interrogantes acerca de si esta adquisición representa una inyección de capital destinada realmente a la obra o si se trata de una transacción corporativa interna sin efectos sobre la financiación directa del proyecto.
El debate sigue abierto mientras sectores públicos y ciudadanos exigen transparencia en cada fase del proceso de transformación del principal escenario deportivo de Bogotá.









