La Dirección Regional Chiquinquirá de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ha formalizado el inicio de un proceso sancionatorio ambiental contra responsables de una grave afectación al ecosistema de páramo en la zona rural del municipio de Ráquira, Boyacá.
El incidente, que involucra la destrucción directa de 45 individuos de frailejón, fue detectado en la vereda Valero gracias a una denuncia anónima interpuesta ante la autoridad ambiental.
La intervención técnica realizada por los expertos de la corporación confirmó que el daño ocurrió durante actividades de tala forestal no autorizadas, lo que activó de inmediato todo el protocolo de investigación y sanción por parte de la entidad.
Boyacá: Un paisaje de devastación y descuido
Durante la inspección ocular detallada en el predio, el equipo técnico de la CAR evidenció no solo la pérdida de los frailejones, sino también la tala ilegal de dos ejemplares de eucalipto.
En el sitio se hallaron acumulaciones de residuos orgánicos como ramas, hojas, tallos y aserrín en avanzado estado de descomposición, lo que sugiere que las actividades se realizaron sin ningún tipo de protocolo de manejo ambiental, dejando a la intemperie los desechos de la tala.
El director regional de Chiquinquirá, Yiber González, calificó este impacto como "significativo", recordando que el frailejón es una especie protegida por la normativa colombiana vigente y es considerada una pieza maestra en la regulación del ciclo del agua.
La gravedad de los hechos radica en la importancia biológica insustituible de esta especie nativa de los ecosistemas altoandinos, que actúa como una esponja natural y una fábrica de agua en las alturas.
Un daño ecológico de lenta y difícil reparación
Los frailejones desempeñan funciones críticas en la conservación del suelo y el equilibrio hídrico de los páramos, capturando la humedad de la neblina para liberarla gradualmente en las cuencas, alimentando así ríos y quebradas.
Debido a su crecimiento extremadamente lento—pueden crecer apenas entre uno y dos centímetros por año—, la afectación de estos 45 individuos genera un impacto ambiental de largo plazo que compromete la seguridad hídrica de las comunidades locales durante décadas.
La CAR subrayó que este tipo de daños son difícilmente reversibles en el corto o mediano plazo, ya que la restauración de un páramo es un proceso complejo, costoso y que no garantiza la recuperación total de las funciones ecológicas perdidas en un horizonte humano inmediato.
Cada frailejón talado representa no solo la muerte de una planta, sino la interrupción de un servicio ecosistémico vital para la vida en las tierras bajas.
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Una problemática recurrente que exige acción contundente
Este evento en Ráquira no es un caso aislado según los registros de la autoridad ambiental.
La corporación informó que ya existen expedientes abiertos por hechos similares ocurridos anteriormente tanto en Ráquira como en Saboyá, lo que evidencia una problemática recurrente de intervenciones ilegales en áreas estratégicas.
La acumulación de estas acciones, a menudo impulsadas por intereses de ampliación de la frontera agrícola o ganadera, genera un deterioro profundo y fragmentación en la estabilidad de los ecosistemas de la provincia, lo que ha obligado a la CAR a fortalecer sus acciones de control, vigilancia y prevención con un enfoque territorial integral.
El proceso sancionatorio iniciado busca establecer las responsabilidades individuales o colectivas de quienes ordenaron y ejecutaron la tala sin los permisos requeridos, con el fin de aplicar las multas y medidas de reparación que correspondan.
La corporación hizo un llamado enérgico a la ciudadanía para que continúe utilizando los canales de denuncia ante cualquier actividad que ponga en riesgo los recursos naturales.
Bajo el lema #65AñosCumpliédoleAlTerritorio, la entidad reafirmó su compromiso con la protección de los ecosistemas estratégicos, asegurando que se aplicará todo el rigor de la ley ambiental para garantizar que estos ataques a la biodiversidad no queden impunes y sirvan como un precedente disuasorio para futuras intervenciones ilegales en los frágiles páramos boyacenses.
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