miércoles, 11 febrero de 2026
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Cundinamarca envía contingente de bomberos para apoyar emergencia en Córdoba

por: Redacción Cundinamarca

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Ante la crítica situación que atraviesa el departamento de Córdoba por la temporada de lluvias, un grupo especializado de 20 unidades bomberiles y socorristas de la Defensa Civil partió desde Cundinamarca para reforzar las labores de atención. La movilización se ejecutó en la madrugada del lunes 9 de febrero, respondiendo a un llamado nacional coordinado por la Dirección Nacional de Bomberos de Colombia. El personal especializado fue desplegado desde la base aérea del Comando Aéreo de Transporte Militar (CATAM) en Bogotá, facilitando una llegada oportuna a las zonas más afectadas por inundaciones y crecientes súbitas.

Este despliegue no es un acto aislado. Se enmarca en una política de solidaridad interdepartamental que Cundinamarca ha venido fortaleciendo desde 2023. Representa un ejercicio práctico del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SNGRD). Demuestra cómo la capacidad instalada en una región puede ponerse al servicio de otra en momentos de máxima vulnerabilidad.

El contingente está integrado por expertos provenientes de los Cuerpos de Bomberos de los municipios de Chipaque, Chocontá, El Colegio, Sopó, Tocancipá y Tabio. Según el capitán Álvaro Eduardo Farfán Vargas, delegado departamental de Bomberos de Cundinamarca, la misión prioriza la protección de la vida y el acompañamiento técnico a las comunidades rurales y urbanas golpeadas por las precipitaciones. El despliegue se realiza bajo los protocolos del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo, permitiendo que Cundinamarca aporte su capacidad técnica cuando las emergencias locales son superadas.

La Crisis en Córdoba: Un Panorama Desolador que Requiere Ayuda Externa

Para entender la magnitud del apoyo, es necesario dimensionar la emergencia en Córdoba. Según el último reporte del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), las lluvias persistentes han superado en un 85% los promedios históricos para febrero en la región del Sinú. Los ríos Sinú y San Jorge han presentado niveles críticos. Más de 22 municipios reportan afectaciones.

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) ha contabilizado, hasta la mañana del 10 de febrero, más de 12,000 familias afectadas. Se han registrado 3 personas fallecidas y 2 desaparecidas por crecientes súbitas. Cientos de hectáreas de cultivos de arroz, maíz y plátano están bajo el agua. La infraestructura vial está seriamente dañada, con múltiples vías secundarias intransitables.

“La situación es compleja. La capacidad de respuesta local está desbordada. Necesitamos manos, equipos y logística para llegar a corregimientos y veredas aisladas”, explicó por teléfono el director de la Defensa Civil Seccional CórdobaJorge Luis Martínez. Fue esta solicitud formal la que activó el mecanismo de ayuda nacional.

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La Logística de la Solidaridad: Un Puente Aéreo para Salvar Vidas

La operación de traslado fue una muestra de eficiencia logística. En la madrugada del lunes, los bomberos se congregaron en el CATAM. Allí, un equipo del Comando Aéreo de Combate No. 1 (CACOM 1) coordinó el embarque en un avión CASA C-295 de la Fuerza Aérea Colombiana. Este avión es ideal para este tipo de misiones. Puede operar en pistas cortas y no preparadas, crucial para llegar a zonas de desastre.

El cargamento no solo incluyó al personal. Se transportaron más de 3 toneladas de equipo especializado. “No venimos con las manos vacías. Traemos la experiencia y las herramientas para marcar la diferencia”, afirmó el capitán Farfán Vargas antes del despegue.

Para garantizar el éxito de las operaciones, el grupo cuenta con un robusto equipo logístico que incluye botes de navegación, equipos de rescate acuático y atención prehospitalaria, además de tecnología de punta como drones para reconocimiento aéreo y georreferenciación en tiempo real. Estas herramientas permiten identificar puntos críticos y anticipar riesgos potenciales para la población.

Las Operaciones en Terreno: Rescates, Evaluación de Daños y Apoyo Psicosocial

Al llegar a Montería, capital de Córdoba, el contingente fue dividido en dos equipos tácticos. El primer equipo, al mando del capitán Farfán, se dirigió al municipio de San Bernardo del Viento, uno de los más golpeados por la inundación del río Sinú. El segundo, liderado por la teniente Rincón, se desplazó a Purísima, donde las lluvias causaron múltiples deslizamientos.

Su trabajo va más allá del rescate inmediato. Siguen una metodología estructurada. Primero, establecen un Puesto de Mando Avanzado (PMA) en coordinación con las autoridades locales. Luego, realizan un reconocimiento aéreo y terrestre para priorizar las intervenciones. Después, ejecutan las operaciones de búsqueda y rescate y evacuación.

Pero también realizan evaluación de daños y análisis de necesidades (EDAN). Documentan con fotografías georreferenciadas el estado de las viviendas, la infraestructura pública y los servicios. Esta información es vital para que la UNGRD y las gobernaciones canalicen la ayuda humanitaria de manera efectiva.

Un componente menos visible, pero igual de crucial, es el apoyo psicosocial. Los bomberos de Cundinamarca han sido entrenados en primeros auxilios psicológicos (PAP). “Llegamos a comunidades que lo han perdido todo. Un saludo, una mano en el hombro, escucharlos, es tan importante como sacarlos del agua. Están en estado de shock”, explicó la bombera Catalina Méndez, quien tiene formación en psicología.

La Coordinación Interinstitucional: Un Rompecabezas que Debe Ensamblar

El éxito de una misión de esta naturaleza depende de una coordinación impecable. En el Puesto de Mando Unificado (PMU) en Montería convergen múltiples actores. Están las autoridades de Córdoba, la UNGRD, la Defensa Civil, la Cruz Roja, los bomberos locales y ahora el contingente de Cundinamarca.

“Es un desafío de comunicaciones, logística y, sobre todo, de liderazgo claro. Cada institución tiene sus protocolos. La clave es subordinarse al plan de acción general y a la cadena de mando establecida para la emergencia”, señaló el Mayor Germán Ramírez, enlace de la Fuerza Aérea en la operación.

A veces surgen fricciones, como la asignación de recursos escasos (un helicóptero, un lote de chalecos salvavidas) o la priorización de zonas. Se resuelven en mesas técnicas donde prima el criterio técnico sobre el territorial. “Al final, todos estamos aquí por la misma razón: servir a la comunidad cordobesa”, zanjó el director Martínez.

La Sostenibilidad del Apoyo: ¿Hasta Cuándo y Qué Pasa Después?

Una pregunta clave es la sostenibilidad de este apoyo. El capitán Farfán aclaró que la misión inicial tiene una duración planeada de 15 días. Sin embargo, es evaluada diariamente según la evolución de la emergencia y las necesidades locales. “Podemos rotar personal si es necesario. La idea es apoyar hasta que la capacidad local se recupere y pueda asumir la continuidad”, afirmó.

El despliegue tiene un costo significativo. El traslado aéreo, el mantenimiento del equipo, los viáticos y el seguro del personal son cubiertos por un fondo de contingencia de la Gobernación de Cundinamarca. Este fondo se alimenta de partidas presupuestales específicas para la gestión del riesgo y la ayuda humanitaria.

Esta visión apunta a una cooperación horizontal. No se trata solo de dar ayuda puntual, sino de construir resiliencia a largo plazo. Dejar una capacidad instalada que permita a Córdoba enfrentar mejor la próxima temporada invernal.

El Reconocimiento y el Agradecimiento: La Otra Cara de la Moneda

Mientras los bomberos trabajan entre el lodo y el agua, en las redes sociales y los medios locales de Córdoba ha crecido una ola de agradecimiento. La etiqueta #GraciasCundinamarca se ha vuelto trending topic. Familias rescatadas comparten fotos con sus salvadores.

“Nos sacaron a mí y a mis tres hijos en una lancha. No teníamos a dónde ir. Ellos no solo nos rescataron, nos dieron abrigo y calma. Son ángeles con casco”, relató Marta Luz Pérez, habitante de San Bernardo del Viento, a un canal regional.

Este reconocimiento moral es, para muchos bomberos, la mayor recompensa. “No hacemos esto por medallas. Lo hacemos porque es lo correcto. Pero ver la sonrisa de un niño que sube a la lancha, o el abrazo de un anciano, eso te llena el corazón y te da fuerzas para seguir otros 15 días más”, expresó emocionado Julián Gómez.

Un Modelo a Replicar: La Solidaridad como Política Pública

La misión de Cundinamarca en Córdoba sienta un precedente importante. Convierte la solidaridad en una política de Estado operativa y tangible. Va más allá de los discursos y se materializa en aviones, botes, drones y, sobre todo, en voluntad humana.

Demuestra que el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo puede funcionar de manera ágil y efectiva cuando hay voluntad política y capacidad técnica. Es una prueba de fuego para la logística humanitaria nacional.

También revela el altísimo valor del servicio bomberil voluntario. Un capital humano formado, comprometido y disponible para actuar donde más se necesita. Un recurso que el país debe valorar, proteger y fortalecer con mejor equipamiento, formación y reconocimiento legal.

Mientras el avión CASA despegó de Bogotá llevando esperanza, en Córdoba comenzaba a llover de nuevo. Los 20 héroes de Cundinamarca ya estaban en tierra, listos para la batalla contra los elementos. Su misión es un recordatorio poderoso: en medio de la crisis, la mejor noticia es que nadie se quede solo. La ayuda cruza fronteras, ríos y montañas. Porque la solidaridad, cuando es genuina, es la respuesta más resiliente que tiene una nación frente al desastre.

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