Conmoción en Valle del Cauca luego del hallazgo de cinco cadáveres de cuatro menores de edad y un adulto, pertenecientes a la población afrodescendiente de Cali.
Los restos humanos fueron dejados en un sector conocido como Cañaduzal, cercano al barrio Llano Verde, al oriente de la capital vallecaucana.
De acuerdo a los reportes preliminares entregados por el Cuerpo Técnico Judicial (CTI), las humanidades inertes registraron signos de tortura.
Se tuvo información que uno de los menores asesinados fue degüéllalo, mientras que los demás recibieron un tiro de gracia.
Esta situación encendió las alarmas por la inseguridad denunciada en todos los barrios populares del departamento. De inmediato empezaron a surgir hipótesis con respecto al crimen.
Uno de los cuestionamientos más fuertes lo haría el concejal de Cali, Fernando Tamayo, quien aseguró a los medios de comunicación locales que este hecho representaba "la crónica de una muerte anunciada".
Según su criterio, muchos de los jóvenes que habitan en los barrios vulnerables de la ciudad, presuntamente están sometidos al reclutamiento de estructuras criminales organizadas, para que estos participen de sus actividades ilegales.
Incluso aseveró que son objeto de desplazamientos forzados.
Por su parte el Alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, desde el lugar del crimen ofreció una recompensa monetaria a aquellas personas que pudieran aportar información sobre el hecho, lo que conllevaría a dar con el paradero de los responsables.
Añadió que los familiares de los menores, cuyas edades oscilan entre los 14, 17 y 18 años, notificaron que salieron de sus respectivas casas a tempranas horas del martes, y no se conoció su paradero en el transcurso del día.
Por información que permita dar con los autores del la masacre de cinco menores de edad en el oriente de Cali, la gobernadora del Valle del Cauca, Clara Luz Roldán, ofreció hasta $100 millones de recompensa.