El ambiente político en Colombia se muestra dinámico y marcado por la incertidumbre, así lo revela la más reciente encuesta del Centro Nacional de Consultoría, realizada en colaboración con la revista Cambio. Los resultados evidencian una competencia plural en la carrera presidencial, donde la figura de Iván Cepeda destaca por su liderazgo en intención de voto, pero sobresale también la dispersión de preferencias y un importante segmento de la población aún indecisa.
Este estudio, realizado de manera presencial entre el 15 y el 21 de enero en 56 municipios y consultando a 2.202 personas, ofrece datos reveladores sobre la opinión electoral actual. Iván Cepeda, como representante del Pacto Amplio, encabeza el sondeo con el 28,2% de intención de voto. Por detrás, Abelardo de la Espriella ocupa el segundo lugar con un 15,5%, reafirmando su independencia respecto a las principales alianzas partidistas nacionales. Por su parte, Sergio Fajardo se sitúa como figura principal de las opciones de centro con el 9,8%, seguido de la exalcaldesa Claudia López, quien llega al 3,7%.

Dentro de los aspirantes agrupados en la Gran Consulta por Colombia resaltan nombres como Vicky Dávila (2,4%), Paloma Valencia (2,3%) y Juan Manuel Galán (2%). Otro grupo de candidatos logra captar porcentajes superiores al 1%, entre ellos, Juan Daniel Oviedo (1,7%), Enrique Peñalosa (1,3%) y Juan Carlos Pinzón (1%). Otros líderes políticos, como Daniel Quintero, Carlos Caicedo, Aníbal Gaviria, Luis Gilberto Murillo, Mauricio Cárdenas, David Luna, Camilo Romero, Maurice Armitage y Roy Barreras, reúnen proporciones similares o inferiores, destacando la multiplicidad de alternativas en el espectro electoral.
El informe también subraya la importancia de alianzas potenciales en el centro político. La suma de votos que podrían reunir Sergio Fajardo y Claudia López (13,5%) se acerca notablemente al respaldo conseguido por De la Espriella y supera al total de candidatos que participan en la Gran Consulta por Colombia (13%). En este escenario, surge la posibilidad de que un bloque de centro llegue a la segunda vuelta, especialmente ante el contexto de división que afecta a los sectores de centroderecha y derecha.
En este contexto, los electores aún no han manifestado preferencias firmes en su mayoría. El voto blanco representa un 2,3% y la opción “ninguno” asciende al 16,1%. Los indecisos abarcan el 7,5%, un margen considerable que podrá resultar clave en la definición del resultado electoral. El análisis de los números evidencia que el segmento que no respalda a ningún candidato es uno de los actores más decisivos y susceptibles de cambiar el panorama en los próximos meses.
De cara a las consultas interpartidistas agendadas para el 8 de marzo, la ciudadanía expresa diversas intenciones de participación:
- 39,7% indica que votaría en la Gran Consulta por Colombia.
- 36,3% optaría por la del Pacto Amplio.
- 16,8% asegura que no participará en ninguna consulta.
- 7,7% permanece indeciso sobre su intervención electoral.
Con el fin de simplificar el proceso de votación, en esta ocasión se implementará una papeleta electoral única, agrupando a todos los candidatos según cada consulta respectiva. Las autoridades advierten posibles dificultades para los votantes derivados de esta novedad, como la confusión y el riesgo de votos nulos, dada la integración de todas las opciones en un solo formato.
En cuanto a las proyecciones para la primera vuelta presidencial tras las consultas de marzo, se prevé que Cepeda alcance el 33,4% en intención de voto, porcentaje que, si bien lo sitúa como favorito, no le permitiría ganar en primera vuelta sin la necesidad de balotaje (requisito mínimo: 51%). De la Espriella subiría al 16,9%; Fajardo y López estarían en el 10,9% y 7,7% respectivamente. En caso de formarse una alianza entre ambos, sumarían un 18,6%, superando a De la Espriella. Paloma Valencia mantendría el 4,5%, consolidando el listado de candidaturas con proyección relevante.
Los escenarios de segunda vuelta, medidos por la encuesta, ofrecen las siguientes distribuciones:
- Cepeda vs. De la Espriella: 45,2% frente a 25,7% (29,1% de indecisos).
- Cepeda vs. Fajardo: 40,7% frente a 28% (31,3% de indecisos).
- Cepeda vs. Valencia: 47,7% frente a 17,8% (34,5% de indecisos).
La dimensión del voto no definido, la opción “ninguno” y el voto en blanco evidencian uno de los retos más complejos de la elección: la consolidación de apoyos hacia las candidaturas. Más del 29% de los encuestados en todos los escenarios indica no apoyar a ningún candidato o no haber tomado una decisión definitiva.
En otros apartados, el sondeo también explora la percepción pública sobre temas nacionales e internacionales. Un 48,8% mantiene una visión positiva del presidente Gustavo Petro, contrastando con el 42,1% que expresa una evaluación negativa. Respecto al bienestar económico, el 23% de los participantes reconoce haber experimentado beneficios tras el incremento del salario mínimo implementado por el Gobierno Nacional.
Sobre la visión general del país, un 40,3% de los encuestados considera que Colombia está avanzando, mientras que el 38,8% opina que el país retrocede; un 18,8% percibe estabilidad sin cambios sustanciales. Este equilibrio de opiniones resalta la pluralidad de posiciones en la sociedad colombiana ante los acontecimientos recientes.
La situación en Venezuela y su influencia sobre Colombia también se examina en la encuesta. El 73,2% de los consultados considera que la captura de Nicolás Maduro tendría un impacto positivo en el país vecino, mientras que el 61% cree que una intervención militar de Estados Unidos repercutiría favorablemente en Colombia. En cuanto a quién beneficiaría la coyuntura venezolana, el 27,5% señala a candidatos de derecha, el 7,5% a los de izquierda, y cerca del 50% estima que la situación no generaría un favor político claro hacia ningún sector.
Este conjunto de cifras y posiciones traza un panorama plural y en constante movimiento que caracteriza la presente coyuntura electoral colombiana, donde la decisión definitiva de buena parte de la ciudadanía aún se encuentra abierta y con amplio margen para futuras modificaciones conforme avance el calendario político nacional.









