La industria plástica en Colombia cierra el 2025 con números verdes y un optimismo cauteloso, pero el horizonte que se avecina presenta un panorama complejo y lleno de desafíos.
Tras un año de crecimiento sostenido en producción, empleo y exportaciones, el sector se alista para enfrentar un 2026 marcado por una alta presión competitiva, un entorno macroeconómico incierto y un año electoral que añade una capa extra de volatilidad.
Así lo advierte Acoplásticos, el gremio que agrupa a las cadenas productivas del plástico, caucho, pinturas y sectores afines, al presentar los cinco temas estratégicos que definirán el rumbo de la industria.
El balance de 2025 deja cifras alentadoras: la producción real de productos plásticos creció un 0,3%, las ventas aumentaron un 1,5% y el empleo en el sector se incrementó en un 2,3%, manteniendo cerca de 250.000 puestos de trabajo directos y unos 100.000 indirectos vinculados a las cadenas de reciclaje. Las exportaciones, por su parte, mostraron una variación positiva del 0,7%, consolidando un sector que facturó más de 35 billones de pesos.
"Los resultados de 2025 muestran una industria que ha logrado mantener estabilidad, inversión y crecimiento en un entorno complejo. El contexto de 2026 exigirá anticipación, mayor productividad y una visión estratégica de largo plazo", afirmó Daniel Mitchell, presidente ejecutivo de Acoplásticos.
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Sostenibilidad y competencia global: los ejes de la transformación
El primer gran reto para el sector es, sin duda, la sostenibilidad y la economía circular. La implementación y cumplimiento de la ley de plásticos de un solo uso será determinante.
La industria ya ha dado pasos importantes, sumando cerca de 100.000 toneladas adicionales a su capacidad de reciclaje en los últimos años, alcanzando una capacidad instalada cercana a las 500.000 toneladas anuales en el país. El fortalecimiento de esta infraestructura y el avance en las metas de reciclaje serán cruciales para la transición del sector hacia un modelo más sostenible.
En paralelo, la industria enfrenta una creciente competencia por importaciones a bajo costo, especialmente provenientes de Asia. Este fenómeno, intensificado por los cambios en el comercio internacional, presiona la competitividad de la producción nacional y exige mayores niveles de eficiencia, innovación y una ágil articulación institucional.
El objetivo es claro: garantizar condiciones de competencia equitativas que protejan y fortalezcan el tejido industrial colombiano frente a productos foráneos. Frente a esto, la internacionalización se consolida como una prioridad estratégica. Las exportaciones de pinturas, barnices y tintas, por ejemplo, crecieron un 22,3% en 2025, alcanzando los 112,8 millones de dólares, mientras que los productos plásticos cerraron el año con exportaciones por 1.750 millones de dólares, demostrando la relevancia y competitividad del sector en los mercados internacionales.
Navegar la incertidumbre: el desafío de la estabilidad
El panorama para 2026 no estaría completo sin abordar los desafíos del entorno macroeconómico y político.
La incertidumbre macroeconómica, marcada por la volatilidad de la tasa de cambio, las dudas fiscales, el impacto del aumento del salario mínimo y las posibles modificaciones tributarias, obliga a las empresas a reforzar su planeación financiera y gestionar los riesgos con prudencia, sin renunciar a la necesidad de inversión y modernización.
A esto se suma un factor transversal de gran peso: la incertidumbre política derivada del año electoral en Colombia. La falta de definición sobre el rumbo político y económico del país puede afectar la inversión y la toma de decisiones empresariales, haciendo imperativa la necesidad de estabilidad regulatoria y reglas de juego claras y duraderas.
"La industria plástica es un actor estratégico para la economía colombiana, presente en múltiples cadenas productivas y con un aporte relevante en empleo, innovación y sostenibilidad", concluyó Mitchell. Ante este escenario, Acoplásticos hace un llamado a las empresas para fortalecer sus capacidades internas, invertir en talento humano, adoptar nuevas tecnologías y profundizar en la transformación digital y la industria 4.0.
El trabajo gremial y la articulación con el Gobierno y los actores de la cadena serán más importantes que nunca para sortear los retos y consolidar un crecimiento sostenible, diversificando mercados, mejorando la productividad y cumpliendo con la regulación ambiental en un año de definiciones cruciales para el sector.
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