martes, 17 febrero de 2026
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Tarjetas empresariales: la herramienta clave que las pymes colombianas necesitan para proteger su operación y liquidez

por: Redacción Cundinamarca

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El inicio del año suele venir acompañado de una presión adicional sobre el flujo de caja de las pequeñas y medianas empresas. El pago de impuestos, las obligaciones laborales, los gastos operativos recurrentes y la necesidad de mantener inventarios suficientes para atender la demanda generan un cóctel financiero que, mal gestionado, puede llevar al colapso del negocio.

En este contexto, contar con herramientas que permitan ordenar el gasto, separar las finanzas personales de las corporativas y mejorar la visibilidad financiera se vuelve determinante para la sostenibilidad. Y es ahí donde las tarjetas empresariales, más allá de ser un simple medio de pago, se consolidan como un aliado estratégico para proteger la liquidez y construir operaciones más sólidas.

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El panorama de las pymes en Colombia: un universo de oportunidades y desafíos

En Colombia, las pequeñas y medianas empresas constituyen el 99,5 % del total de empresas formales y contribuyen con alrededor del 40 % del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, según estimaciones de análisis económicos sectoriales. Son, sin duda, el motor de la economía y la principal fuente de empleo formal en el país.

Sin embargo, las cifras también revelan una realidad preocupante: solo alrededor del 33,5 % de estas empresas logra superar los cinco años de operación. La mortalidad empresarial temprana es un fenómeno multicausal, pero los expertos coinciden en que la fragilidad financiera, la falta de planeación y el deficiente control del gasto están entre los factores críticos que explican por qué siete de cada diez pymes no logran consolidarse.

“Uno de los principales retos que enfrentan las pymes es la mezcla entre gastos personales y empresariales, lo que dificulta el manejo del flujo de caja y genera falta de claridad financiera. Las tarjetas empresariales permiten establecer límites, asignar responsables y mejorar la trazabilidad del gasto desde lo operativo”, señaló René Saul, CEO y cofundador de Kapital.

Más que un plástico: las tarjetas empresariales como herramienta de gestión integral

Tradicionalmente, las tarjetas de crédito corporativas fueron concebidas como un producto exclusivo para grandes compañías, con altos costos, requisitos exigentes y poca flexibilidad. Sin embargo, la irrupción de nuevas tecnologías financieras y la democratización del acceso al crédito han permitido que las pymes accedan hoy a soluciones diseñadas específicamente para sus necesidades y escalas.

Los beneficios que ofrecen las tarjetas empresariales bien gestionadas van mucho más allá de la simple capacidad de pago diferido. Entre los principales se destacan:

Orden y claridad financiera, al permitir separar de manera tajante las finanzas personales de las corporativas, una de las principales causas de desorden contable y fiscal en las pequeñas empresas. Centralizar los gastos del día a día en un único instrumento facilita además la conciliación bancaria y la preparación de estados financieros.

Mayor control y trazabilidad del gasto, especialmente relevante para empresas en crecimiento donde la falta de seguimiento suele traducirse en desorden financiero y decisiones tomadas con información incompleta. Las plataformas digitales asociadas a estas tarjetas permiten monitorear en tiempo real quién gasta, cuánto, dónde y en qué concepto.

Gestión más eficiente del capital operativo, al concentrar pagos recurrentes como suscripciones tecnológicas, servicios de transporte, viáticos, insumos operativos o compras a proveedores. Esta centralización evita la dispersión de recursos en múltiples cuentas y facilita la negociación de condiciones favorables.

Mejor planeación financiera, al facilitar la identificación de patrones de gasto, la optimización de presupuestos y la detección temprana de fugas de dinero que, aunque pequeñas en el día a día, pueden tener un impacto significativo en el cierre mensual.

Protección de la liquidez, al reducir la necesidad de recurrir a recursos personales o a líneas de crédito informales para cubrir obligaciones del negocio. La posibilidad de diferir pagos sin afectar el capital de trabajo es una ventaja competitiva fundamental en entornos de alta volatilidad.

Kapital: tres años impulsando a más de 1.300 pymes colombianas

En Colombia, Kapital se ha posicionado como un aliado estratégico para las pymes que buscan profesionalizar su gestión financiera. En sus tres años de operación en el país, la compañía ha impulsado a más de 1.300 empresas y ha colocado más de USD 50 millones en soluciones de crédito y gestión empresarial.

La propuesta de valor de Kapital va más allá de la emisión de tarjetas empresariales. La compañía ha desarrollado un ecosistema integral que combina tecnología, inteligencia artificial y acompañamiento humano para ayudar a las pymes a ordenar sus finanzas, acceder a capital de trabajo y tomar decisiones basadas en datos.

“Cuando una empresa entiende que el control del gasto es tan importante como la generación de ingresos, empieza a construir bases financieras más sólidas. Las tarjetas empresariales no solo ordenan las finanzas, también ayudan a tomar mejores decisiones y a gestionar el negocio con mayor disciplina”, añadió René Saul.

Un hito relevante en esta estrategia ha sido la consolidación de Kapital House, el Hub empresarial y de networking ubicado en Bogotá, que busca que los empresarios cuenten con las herramientas necesarias para su crecimiento, más allá del crédito: formación, conexiones, asesoría y visibilidad.

El desafío de la educación financiera en el tejido empresarial

A pesar de los beneficios evidentes, la adopción de tarjetas empresariales entre las pymes colombianas aún enfrenta barreras significativas. El desconocimiento, la desconfianza en el sistema financiero formal y la persistencia de hábitos como el uso de efectivo o de cuentas personales para manejar gastos del negocio limitan el acceso a estas herramientas.

La educación financiera se convierte, entonces, en un pilar fundamental. No basta con poner a disposición productos financieros innovadores; es necesario acompañar a los empresarios en la comprensión de su utilidad, en la implementación de políticas internas de gasto y en la interpretación de los datos que estas herramientas generan.

En este sentido, iniciativas como las de Kapital, que combinan acceso a financiamiento con formación y acompañamiento, representan un modelo virtuoso que otras entidades del sector podrían replicar.

Un llamado a la acción para las pymes

El inicio del año representa una oportunidad para que las pymes colombianas revisen sus procesos, ajusten estrategias y fortalezcan su estructura financiera. La adopción de tarjetas empresariales no es un fin en sí mismo, sino un medio para construir una operación más organizada, transparente y preparada para crecer.

En un entorno económico cambiante, donde la eficiencia y la planificación marcan la diferencia entre crecer o estancarse, la adopción de soluciones financieras alineadas con las necesidades reales de las empresas se vuelve fundamental.

Las pymes colombianas han demostrado su capacidad de resistencia, innovación y crecimiento. Ahora se trata de dotarlas con las herramientas que les permitan no solo sobrevivir, sino prosperar. Las tarjetas empresariales, bien gestionadas, son una de esas herramientas.

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