La protección de las fuentes hídricas no da tregua. En un nuevo operativo de vigilancia y control, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ordenó la suspensión inmediata de una actividad de disposición y almacenamiento de residuos tipo chatarra en un predio rural del municipio de Zipaquirá. La medida se tomó tras evidenciar que los materiales estab siendo acumulados en la ronda de protección hídrica del río Susagua y la quebrada IGAC, dos cuerpos de agua de uso público y de especial importancia ambiental para el territorio.
Durante una visita técnica realizada por funcionarios de la CAR, se documentó mediante registro fotográfico la presencia de los residuos en una zona donde no debería haber ningún tipo de intervención. Las condiciones observadas representan un riesgo inminente para la calidad del recurso hídrico, la integridad del suelo y la salud de los ecosistemas asociados a estas corrientes de agua.
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Riesgo para el agua y los ecosistemas: la ronda hídrica no es un depósito
La decisión de la autoridad ambiental se fundamenta en el principio de prevención. Almacenar chatarra y residuos en la ronda de un río o quebrada no es una simple infracción administrativa; es una amenaza concreta de contaminación. Con las lluvias, los lixiviados y partículas metálicas pueden ser arrastrados hacia el cauce, afectando la calidad del agua que, eventualmente, puede tener usos aguas abajo. Además, la ocupación de estas zonas vulnera la estabilidad de los suelos y destruye la vegetación ribereña, esencial para la regulación hídrica y como hábitat de fauna.
El director de la regional Sabana Centro de la CAR, Mauricio Garzón, hizo un llamado a la comunidad y a los propietarios de predios para que respeten las normas ambientales básicas. "Invitamos a la comunidad a respetar las zonas de ronda de las fuentes hídricas, con el fin de evitar afectaciones al medio ambiente. El cuidado de los recursos naturales es una responsabilidad de todos", señaló.
Medida preventiva y actuaciones administrativas en curso
Mientras se adelantan las actuaciones administrativas correspondientes, la actividad suspendida no podrá reanudarse. La CAR evaluará la magnitud del daño y determinará las sanciones a que haya lugar, que pueden incluir multas y la obligación de restaurar el área afectada.
La entidad reiteró su compromiso con la defensa del patrimonio natural y recordó a la ciudadanía la importancia de reportar oportunamente cualquier situación que pueda generar afectaciones ambientales en el territorio. La denuncia ciudadana es una herramienta clave para que las autoridades puedan actuar a tiempo y evitar que daños menores se conviertan en pasivos ambientales difíciles de revertir. En Zipaquirá, la CAR ya ha dado el primer paso: poner un alto definitivo a la amenaza sobre el río Susagua.
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