La transparencia y la eficiencia en el manejo de los recursos públicos son pilares fundamentales para la credibilidad de cualquier administración y para la confianza ciudadana. Consciente de esto, y en una movida estratégica de gran calado, la Contraloría de Cundinamarca y la Secretaría de Hacienda del departamento han formalizado una alianza técnica de alto nivel y coordinación permanente, destinada a blindar la gestión fiscal y elevar los estándares de control.
El contralor Andrés Felipe Trujillo Galvis y el secretario de Hacienda, Luis Armando Rojas Quevedo, lideraron personalmente la instalación de una mesa técnica de trabajo conjunto, cuyo mandato es claro: auditar, depurar, optimizar y ejercer un control preventivo y concomitante sobre los procesos administrativos y financieros que gestionan los recursos más sensibles y cuantiosos del erario cundinamarqués.
Esta colaboración, que va más allá de los ejercicios de control posteriores tradicionales, busca instaurar un modelo de vigilancia moderna, basada en datos y en la detección temprana de riesgos, donde el diálogo constante entre quien gasta y quien vigila sea la norma para prevenir desvíos, ineficiencias y garantizar que la inversión pública cumpla su máximo impacto social.
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Foco en salud, deporte, infraestructura y programas sociales
La prioridad absoluta de esta revisión conjunta y especializada se ha definido con precisión: los sectores que reciben las inversiones más decisivas para el bienestar y el desarrollo de la población. Por ello, el ojo crítico de la alianza se centra, en primera instancia, en los sectores de salud, deporte, infraestructura vial y programas sociales.
Estas son áreas donde se ejecutan proyectos multimillonarios, con un alto componente de contratación y un impacto directo en la calidad de vida de los ciudadanos, como la construcción de hospitales, el mejoramiento de vías terciarias, la ejecución de programas de alimentación escolar o el apoyo a poblaciones vulnerables.
El diagnóstico que se está construyendo, de carácter preventivo y no solo sancionatorio, busca verificar no solo la correcta destinación jurídica y presupuestal de los fondos, sino también analizar minuciosamente, en tiempo real, el ritmo de avance físico y financiero de las inversiones.
La meta es asegurar que cada peso del erario cumpla su propósito contractual y social sin sufrir retrasos injustificados, sobrecostos, subejecuciones o desviaciones que comprometan la ejecución oportuna, eficiente y de calidad de los proyectos estratégicos del Plan de Desarrollo.
Calidad de los reportes y control fiscal moderno
Durante la sesión de trabajo, el contralor Trujillo subrayó un principio fundamental: la clave de una vigilancia fiscal moderna, ágil y efectiva ya no radica únicamente en la revisión de papeles al final del proceso, sino en la calidad, oportunidad, confiabilidad y estandarización de los reportes financieros, de ejecución y de indicadores de gestión, así como en el cumplimiento estricto de los plazos legales de información por parte de todas las dependencias y entidades descentralizadas.
Para la Contraloría, contar con un flujo de datos oportunos, consistentes, auditables y disponibles en plataformas digitales es un insumo vital.
Esto permite pasar de un control reactivo a uno preventivo y predictivo: anticipar posibles irregularidades o cuellos de botella, identificar patrones de riesgo, modelar escenarios y tomar decisiones correctivas o de mejora basadas en evidencia técnica sólida y en tiempo real.
Este enfoque eleva el estándar de supervisión pública en el departamento a niveles de excelencia y transparencia, alejándose de la concepción del control como una mera auditoría punitiva.
Modelo de control colaborativo para blindar la sostenibilidad financiera
Esta colaboración institucional profunda y estructurada tiene una ambición mayor: "blindar" la sostenibilidad financiera de Cundinamarca a mediano y largo plazo, sentando las bases para un uso más eficiente y transparente de los recursos en futuras administraciones.
La alianza busca establecer un modelo de control fiscal moderno, efectivo, colaborativo y basado en riesgo que pueda servir de referente a nivel nacional.
La relación operativa entre Hacienda (como gestor y ejecutor principal del presupuesto) y la Contraloría (como veedor y órgano de control) se mantendrá de forma continua, sistemática, proactiva y constructiva. Se promoverá una cultura organizacional transversal de responsabilidad compartida, rendición de cuentas proactiva, eficiencia y ética pública.
El objetivo final, más allá de detectar fallas, es construir, entre ambas entidades, los mecanismos y buenas prácticas que garantice, de manera irrefutable, que los impuestos de los ciudadanos cundinamarqueses se traduzcan en obras, servicios sociales y beneficios tangibles de la más alta calidad, ejecutados con total transparencia, legalidad y eficiencia, fortaleciendo así el pacto social y la confianza en las instituciones públicas.







