Cundinamarca fortalece sus estrategias de respuesta ante emergencias climáticas mediante la adquisición de maquinaria amarilla, una inversión que asciende a 60.000 millones de pesos para contrarrestar los efectos de la ola invernal. Esta medida forma parte de un convenio de cofinanciación con 33 municipios, a través del cual se han distribuido los primeros equipos a 13 alcaldías, ampliando la capacidad operativa para atender incidentes climáticos.
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Durante el primer trimestre del año, se ha registrado un incremento en eventos climáticos adversos, lo que ha llevado a la Gobernación a implementar iniciativas como la estrategia “+Maquinarias, +Competitividad” y el programa Banco de Horas. Esta respuesta coordinada permite optimizar el uso de la maquinaria amarilla, facilitando la intervención en diversas áreas afectadas por inundaciones y corrientes súbitas.

La inversión de maquinaria amarilla está destinada a atender 78 equipos específicos. Entre las emergencias reportadas durante marzo se registraron 50 incidentes, de los cuales 21 corresponden a inundaciones y más de 10 a corrientes súbitas, lo que demanda la utilización de equipos especializados para la remoción de material acumulado tras las precipitaciones intensas. Esta estrategia tecnológica busca mejorar la infraestructura y optimizar los procesos de reparación vial.
Los municipios que han recibido los primeros equipos incluyen Anapoima, Girardot, Fúquene, Guaduas, Guasca, La Vega, Lenguazaque, Ricaurte, Gachetá, Bituima, Nilo, Vergara y Viotá. Entre los datos relevantes de esta inversión se encuentran:
• 78 equipos de maquinaria amarilla.
• Equipos distribuidos en 13 alcaldías inicialmente.
• Aporte municipal acumulado de 12.533 millones de pesos.
• Complemento de 31 vehículos por parte del Instituto de Caminos y Construcciones de Cundinamarca (ICCU).
Además de los municipios ya beneficiados, otras localidades como Anolaima, Bojacá, Guatavita, Nariño, Quipile, San Antonio de Tequendama, San Francisco, Sasaima, Sopó, Tena, Cachipay, Manta, San Cayetano, Medina, Yacopí, Choachí, Silvania, Tibacuy, Mosquera y Tausa se han unido a la iniciativa. El aporte de estos municipios contribuirá a que, en conjunto con la asistencia del ICCU, se alcancen 134 vehículos de maquinaria amarilla operativos en todo el territorio del departamento.

El programa Banco de Horas ha sido otra herramienta clave para garantizar una respuesta eficiente en el mantenimiento y recuperación de la infraestructura vial. Gracias a este sistema, se han intervenido más de 2.000 kilómetros en 63 poblaciones, beneficiando a 116 municipios que reciben el préstamo de maquinaria por horas, de acuerdo con sus necesidades específicas. Esta modalidad permite una distribución más dinámica y eficiente de los equipos en situaciones de emergencia.
El ICCU, encargado de coordinar estos esfuerzos, ha ampliado su cobertura operativa. El organismo pasó de contar con 17 combos de maquinaria, compuestos por motoniveladora, vibrocompactador, retrocargador y dos volquetas, a gestionar más de 50 frentes de trabajo mensuales en diversas regiones. Esta ampliación refuerza la capacidad del departamento para atender de forma simultánea diferentes emergencias en la malla vial secundaria y terciaria.

Diversos funcionarios han reiterado el compromiso de las autoridades para mejorar las vías rurales. Con la meta de atender 5.000 kilómetros en este cuatrienio, la maquinaria amarilla permitirá avanzar en la ejecución de proyectos de infraestructura vial. Entre los objetivos se destacan:
• Aumentar la capacidad instalada en municipios con limitados recursos.
• Garantizar la inmediatez de respuesta en situaciones de emergencia.
• Optimizar el uso operativo de los equipos a través de una coordinación centralizada.
Las innovadoras estrategias adoptadas por la Gobernación, como “+Maquinarias, +Competitividad” y el programa Banco de Horas, contribuyen a una planificación más resiliente y preventiva. En este contexto, la inversión en maquinaria no solo se configura como una respuesta inmediata a los fenómenos meteorológicos, sino también como un elemento estratégico para el desarrollo y mantenimiento de la infraestructura vial del departamento.
El impulso de estas medidas refleja la apuesta de Cundinamarca por una gestión proactiva y organizada de los recursos destinados a la atención de emergencias climáticas. Los esfuerzos conjuntos entre la Gobernación, el ICCU y los municipios contribuyen a fortalecer la operatividad y la capacidad de respuesta ante desafíos ambientales, asegurando que la infraestructura vial esté preparada para enfrentar las inclemencias del clima de manera oportuna.
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