lunes, 23 febrero de 2026
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Cundinamarca invierte más de $661 millones para fortalecer 253 proyectos rurales en 37 municipios

por: Redacción Cundinamarca

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En una apuesta decidida por dinamizar la economía campesina y promover el relevo generacional en el agro, la Gobernación de Cundinamarca destinó recursos superiores a los $661 millones para el fortalecimiento de 253 proyectos productivos rurales en 37 municipios del departamento.

La inversión, financiada en su totalidad con recursos del erario departamental, beneficia directamente a 60 jóvenes emprendedores rurales entre 14 y 28 años, con un aporte de $269.944.957, y a 193 personas víctimas del conflicto armado asentadas en 24 municipios, con un respaldo de $391.622.539.

La estrategia, liderada por la Secretaría del Agrocampesinado, contempla la entrega de activos productivos, insumos especializados y maquinaria menor diseñada para mejorar la eficiencia, competitividad y sostenibilidad de las unidades productivas familiares y comunitarias.

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"El fortalecimiento productivo no es solo una entrega de activos; es una apuesta por la dignificación del campo, por el relevo generacional y por la inclusión socioeconómica de quienes han hecho del territorio rural su proyecto de vida", señaló José Álvaro Hernández Medina, secretario encargado del Agrocampesinado.

Tecnología e insumos para cerrar brechas históricas

Uno de los aspectos más destacados de la intervención es la diversidad y pertinencia de los elementos entregados, que responden a las necesidades específicas de cada proyecto y territorio. Entre los insumos suministrados se encuentran máquinas desplumadoras de pollos, comederos automáticos para aves, sistemas de riego por goteo, carretillas metálicas, polisombra, implementos de bioseguridad y microorganismos líquidos para la fertilización orgánica.

Asimismo, se distribuyeron rastrillos desbuchonadores, microscopios ópticos, medidores de conductividad eléctrica, sistemas de riego para módulos de 480 plantas, semillas de sandía y melón, plástico para invernadero, tierra negra y láminas de zinc, entre otros elementos.

Esta variedad evidencia un enfoque diferencial: no se trata de una entrega homogénea, sino de una caracterización previa que permitió identificar las vocaciones productivas de cada comunidad y las tecnologías más adecuadas para potenciarlas.

La inclusión de equipos para la medición de conductividad eléctrica y microscopios ópticos, por ejemplo, apunta a la cualificación técnica de los procesos productivos, permitiendo a los campesinos monitorear la calidad del suelo, el agua y los insumos con mayores niveles de precisión.

Relevo generacional: el campo también es cosa de jóvenes

Uno de los mayores desafíos que enfrenta la ruralidad colombiana es el envejecimiento de su población productiva. La migración de jóvenes hacia las ciudades en busca de oportunidades educativas y laborales ha dejado al campo con una fuerza de trabajo cada vez más reducida y envejecida.

La inversión de $269 millones destinada específicamente a 60 jóvenes rurales busca revertir esa tendencia. No se trata únicamente de entregar recursos, sino de enviar un mensaje claro: el campo puede ser un proyecto de vida digno, rentable y con futuro.

Los jóvenes beneficiarios, provenientes de municipios como Guaduas, Viotá, Pacho, La Palma y Yacopí, entre otros, recibieron activos productivos alineados con sus emprendimientos: sistemas de riego para cultivos de hortalizas, maquinaria para procesamiento de alimentos, insumos para producción apícola y equipos para el manejo de especies menores.

La apuesta por el relevo generacional no es solo una necesidad demográfica, sino una oportunidad para introducir innovaciones tecnológicas, prácticas sostenibles y modelos de comercialización basados en la asociatividad y el encadenamiento productivo.

Víctimas del conflicto: sembrar paz en territorios golpeados por la violencia

Los 193 proyectos productivos de personas víctimas del conflicto armado que recibieron respaldo económico hacen parte de una estrategia más amplia de reparación integral y construcción de paz territorial. La inversión, cercana a los $392 millones, benefició a campesinos y campesinas en 24 municipios que durante décadas soportaron la presión de actores armados ilegales.

La entrega de activos productivos en estos territorios no es un acto asistencialista. Es una herramienta de reconstrucción del tejido social, de restauración de la confianza en las instituciones y de generación de ingresos lícitos y sostenibles.

Muchos de estos proyectos están orientados a la producción de alimentos para el autoconsumo y la comercialización en circuitos cortos: huertas caseras, granjas avícolas, piscicultura, panaderías comunitarias y transformación de lácteos.

La estrategia reconoce que la paz no se firma únicamente en La Habana o en mesas de negociación. La paz se siembra en las veredas, con abono, semillas y asistencia técnica.

Una política de Estado para el agro cundinamarqués

La inversión superior a los $661 millones se enmarca en una estrategia departamental de impulso al agro que busca reducir las barreras estructurales que históricamente han limitado el desarrollo rural: acceso restringido a capital, escasa adopción tecnológica, débil asistencia técnica y precaria articulación con los mercados.

Cundinamarca es el principal proveedor de alimentos frescos de Bogotá y uno de los departamentos con mayor potencial agroindustrial del país. Sin embargo, sus productores enfrentan condiciones adversas: fluctuaciones de precios, intermediación excesiva, infraestructura vial deficiente y limitado acceso a financiamiento formal.

La respuesta del gobierno departamental, bajo el liderazgo del gobernador Jorge Emilio Rey, ha sido fortalecer la presencia institucional en el territorio y priorizar la asignación de recursos para el sector rural.

La Secretaría del Agrocampesinado, creada durante esta administración, ha sido el brazo ejecutor de una política que reconoce al campesinado no como un sujeto de asistencia, sino como un actor estratégico para el desarrollo económico y la seguridad alimentaria del departamento.

El desafío de la sostenibilidad

Más allá de la entrega de activos, el verdadero reto está en garantizar que estos proyectos productivos se mantengan en el tiempo, generen ingresos sostenibles y se consoliden como alternativas viables de vida digna en el campo.

Para ello, la Gobernación ha dispuesto un acompañamiento técnico permanente, rutas de comercialización y articulación con programas de asistencia técnica y educación financiera. La estrategia no termina con la entrega de las máquinas desplumadoras o los sistemas de riego. Apenas comienza.

En los 37 municipios beneficiarios, los campesinos ya comenzaron a instalar los invernaderos, a ensamblar los comederos automáticos y a preparar la tierra para las nuevas siembras. Detrás de cada insumo hay una familia que apuesta por permanecer en el territorio.

Cundinamarca invierte en su campo. Y el campo, lentamente, comienza a responder.

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