El corregimiento Occidental de Fusagasugá fue escenario de un acto que simboliza la transformación rural del municipio.
La administración del alcalde William García Fayad entregó oficialmente un paquete de obras que incluye cinco nuevas placa huellas y un sendero turístico.
Este evento, sin embargo, trascendió la simple inauguración para convertirse en el balance tangible de una gestión que, entre 2024 y 2025, ha logrado pavimentar 17 kilómetros de vías, beneficiando directamente a 52 veredas.
La cifra no es un punto final, sino el cimiento de una meta más ambiciosa: superar los 35 kilómetros de vías rurales pavimentadas antes de concluir el cuatrienio en 2027.
Este proyecto representa una apuesta estratégica por cerrar la brecha campo-ciudad, reconociendo que la conectividad es el primer eslabón para el desarrollo económico, la seguridad alimentaria local y la mejora sustancial de la calidad de vida de las comunidades campesinas.
Un Modelo de Gestión Participativa y Financiación Compartida

La columna vertebral de esta revolución vial es un modelo de gestión innovador y replicable.
Las obras son el fruto de una sólida alianza estratégica entre la Alcaldía de Fusagasugá y la Gobernación de Cundinamarca, que opera bajo la modalidad de co-financiación "peso a peso".
Este mecanismo garantiza una inversión equitativa y comprometida de ambas entidades territoriales.
Solo para el bienio 2024-2025, esta colaboración movilizó recursos conjuntos por 10.400 millones de pesos.
No obstante, la verdadera innovación y el factor clave de éxito radican en el mecanismo de ejecución.
Los recursos son viabilizados y administrados directamente a través de las Juntas de Acción Comunal (JAC) de las veredas beneficiarias.
Este modelo de gestión descentralizado presenta ventajas multifacéticas: optimiza los costos en la adquisición de materiales al eliminar intermediarios, prioriza y genera empleo local al contratar mano de obra de la misma comunidad, y fomenta un profundo sentido de corresponsabilidad y apropiación.
Los habitantes dejan de ser receptores pasivos para convertirse en actores centrales, constructores y veedores naturales de la infraestructura que transforma su territorio, asegurando así su cuidado y sostenibilidad a largo plazo.
Intervenciones con Enfoque Territorial: Más Allá del Cemento

Las obras entregadas en el corregimiento Occidental fueron diseñadas con un enfoque territorial que comprende las dinámicas específicas de cada vereda, yendo más allá de la simple pavimentación para integrar desarrollo productivo y bienestar social.
En la Vereda Bosachoque Centro, se construyeron 270 metros lineales de vía en concreto, una intervención crítica para un núcleo de alta producción agrícola y avícola, donde una vía en buen estado reduce drásticamente las pérdidas post-cosecha y los costos de transporte.
En la Vereda La Cascada, el proyecto fue integral, combinando 110 metros de placa huella para la movilidad básica con un sendero peatonal de 175 metros equipado con mirador, una infraestructura pensada para impulsar el turismo de naturaleza y el esparcimiento, complementada con la rehabilitación del parque infantil.
En las Veredas Usatama Baja, Centro y Río Blanco, la entrega superó los 760 metros lineales de vía nueva, mejorando de manera radical el acceso a viviendas y unidades productivas, especialmente en zonas ribereñas, facilitando tanto la vida cotidiana como la comercialización de productos agrícolas.
Cada metro pavimentado responde a una necesidad concreta y se articula con una visión de desarrollo local.
La Ruta Hacia 2027: Construyendo un Referente Departamental

La proyección de la administración municipal es clara, medible y está fundamentada en el éxito del modelo implementado.
Para los años 2026 y 2027, el plan maestro contempla la construcción de 52 placa huellas rurales adicionales.
El objetivo final, ambicioso pero alcanzable, es superar la marca de los 35 kilómetros de vías pavimentadas en el sector rural fusagasugueño.
Lograr esta meta no solo representaría una cifra impresionante de infraestructura, sino que consolidaría a Fusagasugá como un referente departamental y nacional en la ejecución de estrategias participativas de desarrollo rural.
Esta visión reconoce que la inversión en la malla vial campesina es la base para la competitividad, la paz territorial y la equidad.
Es una apuesta por un campo vibrante, conectado y productivo, donde las oportunidades no sean un privilegio urbano.
Cada kilómetro pavimentado es una arteria que inyecta progreso, reduce el aislamiento y construye, literalmente, el camino hacia un futuro más integrado y próspero para todo el municipio, demostrando que el desarrollo se construye desde los territorios y con sus comunidades.







