La Gobernación de Cundinamarca, en conjunto con la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD), ha impulsado un diplomado orientado a fortalecer la preparación de funcionarios en temas de riesgo y adaptación frente al cambio climático en el sector agropecuario. Esta iniciativa se enmarca en una estrategia para responder a los desafíos agroclimáticos que afectan a las zonas rurales del departamento.
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El programa de formación estuvo dirigido a empleados de las Unidades Municipales de Atención Agropecuaria (UMATA) y a personal de las secretarías de Agricultura de los municipios, con el objetivo de dotarlos de herramientas técnicas para el manejo de situaciones críticas. De acuerdo con las cifras oficiales, se invirtieron 450 millones de pesos en el diplomado, beneficiando a un total de 306 funcionarios de 99 municipios. Cada administración municipal contó con entre uno y cuatro representantes para esta capacitación.

La metodología empleada combinó tecnología y estrategias de aprendizaje a distancia mediante la plataforma ACCeSIT de la UNAD, que utiliza el campus virtual Moodle. La formación se estructuró en cuatro módulos específicos, los cuales se abordaron de la siguiente manera:
• Introducción a la gestión del riesgo y adaptación al cambio climático en el sector agropecuario.
• Gestión del riesgo y adaptación al cambio climático en el marco de la planificación territorial.
• Formulación de proyectos con enfoque participativo para la gestión del riesgo y la adaptación en el sector agropecuario.
• Sistemas de Información Geográfica (SIG) aplicados a la gestión del riesgo y la adaptación al cambio climático, incluyendo un taller teórico-práctico realizado en Villeta.
La capacitación se realizó en un ambiente virtual que permitió la interacción entre funcionarios de distintas regiones, posibilitando el intercambio de experiencias y conocimientos. Esta dinámica contribuyó a la construcción de un marco de referencia técnico orientado a enfrentar situaciones derivadas de cambios abruptos en los patrones climáticos.

El desafío que representa el cambio climático en Cundinamarca se caracteriza por proyecciones que incluyen variaciones importantes en las precipitaciones. Se estima que en algunas zonas se podría registrar un aumento de hasta el 30% en las lluvias, y en otras, una reducción de alrededor del 20%, lo cual repercute en la biodiversidad, la ganadería y en la disponibilidad hídrica.
Entre los municipios identificados como de alta vulnerabilidad, destacan algunos como Nariño, Agua de Dios, Soacha, Girardot, Tocaima, Ricaurte, Útica, Suesca, Apulo y Cucunubá, mientras que otros presentan mayores riesgos, entre ellos Ubalá, Pacho, Tocaima, Quetame, Viotá, Guaduas y San Cayetano. Estos datos resaltan la importancia de contar con funcionarios capacitados en la identificación y mitigación de los impactos climáticos.
La formación se presenta como la respuesta ante bajos indicadores de superficie apta para cultivos clave en la región. Se han reportado importantes reducciones en la capacidad agrícola, registrándose pérdidas del 29% en pastos, 28% en plátano, 16% en maíz, aguacate y papa, 12% en palma, 11% en fresa y 9% en cebolla, cifras que evidencian el reto al que se enfrenta el sector.
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