El municipio de Sopó, en Cundinamarca, se encuentra sumido en el misterio tras la desaparición de Javier Antonio Gómez, un residente de 63 años cuya última aparición fue reportada el pasado 18 de enero de 2025. La situación ha generado una gran incertidumbre entre sus familiares y la comunidad local, ya que el hombre fue visto por última vez en su finca, situada en la parte alta del parque ecológico Pionono.
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Gómez es descrito como un hombre de cabello canoso que solía vestir con pantalones de jean, tenis blancos y una chaqueta azul, atuendo que llevaba el día que desapareció. Fiel a su rutina, salió de su hogar para visitar su propiedad, pero nunca regresó, hecho que ha causado una gran preocupación en su familia, especialmente después de recibir llamadas inquietantes de su parte.

El enigma se profundiza con los testimonios de los allegados de Gómez, quienes compartieron con Noticias Caracol detalles de las comunicaciones que sostuvieron con él el mismo día de su desaparición. La jornada comenzó cuando Gómez se dirigió a su finca para realizar labores de verificación. Durante la tarde, se mantuvo en contacto con tres de sus hijos, compartiéndoles sus actividades.
Sin embargo, un giro inesperado ocurrió a las 2:30 p.m., cuando Javier se comunicó con uno de sus hijos para informar que había detectado la presencia de personas desconocidas en su propiedad. En un intento de resolver la situación, expresó su intención de pedirles que se retiraran. Más tarde, a las 4 p.m., llamó nuevamente para asegurar que los intrusos habían abandonado el lugar, dejando a su hijo aparentemente tranquilo.
A pesar de este aparente retorno a la normalidad, un evento preocupante alteraría la calma. A las 6 p.m., Javier volvió a comunicarse con su familia, esta vez con una llamada cargada de inquietud. Relató que había sufrido una caída de aproximadamente cien metros y manifestó un fuerte dolor en la espalda, confesando que temía por su vida. Pidió a sus seres queridos que no intentaran buscarlo, detalle que ha dejado a sus familiares perplejos.
Ante tal situación, sus hijos y parientes no escatimaron esfuerzos para llegar al lugar mencionado, recorriendo el camino que presumiblemente habría hecho Gómez. Pese a sus esfuerzos, sus intentos de localizarlo fueron infructuosos. Ante esta situación adversa, decidieron acudir a las autoridades, esperando poder encontrar alguna pista sobre su paradero.
Desde entonces, la búsqueda de Javier Gómez no ha cesado, pero continúa sin resultados concretos. Su familia ha hecho un llamado a la comunidad y a cualquier persona que pueda tener información relevante para colaborar con las autoridades en la investigación. Estar atentos a cualquier señal podría marcar la diferencia en la resolución de este caso que mantiene en vilo a Sopó.
La colaboración ciudadana es crucial para lograr avances en este tipo de investigaciones. Las autoridades han habilitado líneas de contacto para recibir cualquier dato que pueda arrojar nueva luz sobre el paradero de Javier Gómez. Las circunstancias en torno a su desaparición siguen siendo un rompecabezas sin resolver, y cada dato nuevo es valioso.
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