La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ha oficializado una inversión sin precedentes que supera los $261.000 millones de pesos para el año 2025, destinada exclusivamente a robustecer la resiliencia del territorio frente a la crisis climática. Esta cifra histórica es la más alta asignada a un solo paquete de medidas de adaptación y mitigación en la memoria reciente de la entidad y marca un punto de quiebre en la política ambiental regional.
No se trata de una simple suma de recursos, sino de una estrategia integral y multifacética diseñada para abordar las vulnerabilidades del territorio desde sus raíces socioeconómicas hasta sus manifestaciones ecológicas más urgentes. El anuncio se emite en el contexto de una creciente presión climática que ya se manifiesta en eventos extremos en la región.
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Su objetivo es consolidar lo que las autoridades han denominado "un espacio de iniciativas sostenibles" en su vasta jurisdicción.
Producción Sostenible y Conservación Proactiva: Un Cambio de Modelo
Según lo explicado por Nidia Riaño, subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental de la CAR, estas acciones están diseñadas para integrar de manera irrefutable a la comunidad como un actor activo y corresponsable. "El éxito de estas inversiones no reside únicamente en la capacidad técnica de la corporación, sino en la apropiación y participación activa de las comunidades urbanas y rurales. Son ellos los verdaderos guardianes del territorio, y nuestro rol es brindarles las herramientas, el conocimiento y los incentivos para agilizar el cumplimiento de los propósitos ambientales que nos hemos trazado colectivamente", afirmó la funcionaria.
El despliegue de este capital financiero récord se articulará a través de varios pilares estratégicos interconectados. El primer pilar, y quizás el de mayor alcance social, es el de la producción sostenible y la conservación proactiva.
En este marco, se implementarán 700 Unidades Productivas Sostenibles (UPS) en fincas privadas a lo largo y ancho de la jurisdicción. Este programa trasciende la noción de una simple asistencia técnica; representa un modelo de reconversión productiva cuyo objetivo último es demostrar que la rentabilidad económica y la responsabilidad ambiental pueden coexistir y reforzarse mutuamente.
Las UPS promoverán la adopción de prácticas agrícolas y ganaderas de bajas emisiones, el manejo integrado de plagas, el uso eficiente del agua y técnicas de conservación de suelos.
Paralelamente, y de la mano con los productores, la CAR se ha fijado la ambiciosa meta de restaurar 575 hectáreas de ecosistemas degradados mediante la siembra de 115.000 árboles de especies nativas. Esta labor monumental no se ejecutará únicamente en terrenos de la nación, sino principalmente a través de la firma de más de 2.000 acuerdos de conservación con propietarios de predios privados.
Estos acuerdos son de naturaleza voluntaria pero están respaldados por incentivos técnicos y económicos concretos. Su propósito es crear y consolidar corredores biológicos funcionales, proteger áreas estratégicas de recarga hídrica y frenar la expansión de la frontera agrícola en zonas de fragilidad ecológica. Es un modelo que busca pasar de la imposición regulatoria a la concertación y la corresponsabilidad, con la finalidad de construir alianzas duraderas con quienes habitan y trabajan la tierra.
Seguridad Hídrica y Adaptación en el Terreno
El segundo pilar estratégico se centra en la seguridad hídrica y la adaptación comunitaria. Reconociendo que el agua es el recurso más directamente impactado y más vital para la vida y la economía, la CAR destinará una parte sustancial de los $261.000 millones a obras y soluciones concretas de gestión del riesgo hídrico.
La construcción de 580 reservorios –pequeños embalses, jagüeyes o tanques de almacenamiento– y la entrega de kits de recolección de agua lluvia a 10.000 familias mediante el programa “Cosecha de Agua Comunitaria” representan acciones de adaptación de base que llevan la solución directamente a las veredas y los barrios.
Estos reservorios permitirán a comunidades, especialmente en zonas rurales y periurbanas, captar el exceso de agua durante las temporadas de lluvias intensas –cada vez más erráticas y torrenciales– para utilizarla en los períodos de sequía prolongada. Esta capacidad de almacenamiento local es una herramienta clave para mitigar el impacto en los medios de vida, salvaguardando la agricultura a pequeña escala, la ganadería y el consumo básico.
Los kits domiciliarios, por su parte, empoderan a las familias urbanas para reducir su dependencia absoluta de la red de acueducto, permitiendo disponer de una reserva para usos no potables como el riego de huertas, la limpieza o el saneamiento. De este modo, se alivia la presión sobre el sistema en épocas de estrés hídrico.
Intervención Técnica y Ordenamiento Territorial Climáticamente Inteligente
El tercer pilar combina la intervención técnica de alta precisión con la planificación territorial de largo aliento. En este ámbito, se intervendrán 10 puntos críticos previamente identificados como de alta vulnerabilidad a deslizamientos, inundaciones o avenidas torrenciales.
La novedad radica en la metodología: se emplearán técnicas de bioingeniería para la estabilización de taludes y riberas. Estas técnicas, que utilizan vegetación viva, estructuras de madera y materiales naturales, ofrecen una alternativa más sostenible, estética y ecológicamente integrada que las rígidas estructuras de concreto.
No solo controlan el riesgo de manera efectiva, sino que, al establecerse, contribuyen activamente a la restauración ecológica del sitio, creando hábitat y mejorando la calidad del paisaje.
Quizás de mayor impacto a largo plazo es el componente de ordenamiento territorial climáticamente inteligente. La CAR brindará asistencia técnica especializada a 34 municipios para la actualización y ajuste de sus instrumentos de planificación: los Planes de Ordenamiento Territorial (POT), los Planes Básicos de Ordenamiento Territorial (PBOT) y los Esquemas de Ordenamiento Territorial (EOT).
El objetivo es imperativo: incorporar de manera obligatoria y vinculante los mapas de riesgo de origen climático y las directrices de adaptación en el corazón de la toma de decisiones sobre usos del suelo, licencias de construcción y desarrollo urbano y rural. Esto busca evitar, de una vez por todas, que se autoricen nuevos asentamientos humanos, proyectos productivos o infraestructura en zonas de alta amenaza por inundación, deslizamiento o sequía.
Como base científica para esta labor, ya se encuentran en ejecución estudios de riesgo detallados y actualizados para municipios como Garagoa, Buenavista, Guaduas y Venecia, sentando una base de datos robusta para la acción preventiva y no solo reactiva.
Marco Institucional y Conexión con la Ciudadanía
Todas estas acciones convergen en un marco de referencia global y local. A nivel global, avanzan en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, en particular aquellos relacionados con la acción por el clima (ODS 13), la vida de ecosistemas terrestres (ODS 15) y el agua limpia y saneamiento (ODS 6).
A nivel institucional, materializan la misión de la CAR de proteger los ecosistemas estratégicos para la sostenibilidad del territorio y su visión de ser una entidad líder en la gestión ambiental. El fin último es fortalecer la infraestructura verde del territorio –esa red de bosques, humedales, quebradas y suelos saludables que prestan servicios ecosistémicos esenciales de manera gratuita.
Para que esta visión se traduzca en realidad, la CAR pone a disposición de la ciudadanía una serie de herramientas de acceso a la información, participación y servicios. Más allá de las líneas de atención, la entidad ha desarrollado un Glosario de Términos Ambientales disponible en su portal web, una herramienta pedagógica clave para democratizar el conocimiento.
Su Centro de Documentación es un repositorio abierto para investigadores y estudiantes. Los pagos en línea de multas o trámites han simplificado la interacción administrativa.
La sede principal de la CAR se encuentra ubicada en la Avenida Esperanza # 62-49, Bogotá, y atiende al público de lunes a viernes, en horario de 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde.
Para denuncias ambientales, peticiones, quejas, reclamos o sugerencias, los canales designados son la línea gratuita 01 8000 915 317 y los correos electrónicos sau@car.gov.co y lacarteescuchacontransparencia@car.gov.co, este último dedicado específicamente a temas de transparencia, rendición de cuentas y lucha contra la corrupción dentro de la entidad.
La inversión récord de $261.000 millones representa una oportunidad histórica para la región. Su éxito dependerá en gran medida de la vigilancia activa y la participación informada de la comunidad a la que sirve.
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