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El imperativo de la prevención: Reflexiones sobre el uso de pólvora en Cundinamarca

por: Redacción Cundinamarca

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A pesar de que las cifras oficiales muestran una reducción porcentual en el número de quemados por pólvora en Cundinamarca, el mensaje de la Secretaría de Salud es de cautela y reflexión. Cada uno de los 65 casos reportados en este último año representa una tragedia evitable que afecta la vida y la integridad de las familias cundinamarquesas. Las autoridades recalcan que, si bien registrar reducciones en la tendencia es un signo alentador, la presencia de 19 menores de edad entre los heridos es una cifra que exige aumentar el control y la prevención.

Polvora: Un riesgo real que persiste en 29 municipios

Los incidentes se han concentrado en 29 municipios, con focos críticos en Soacha, Facatativá, Zipaquirá y Fusagasugá. Cada uno de estos hechos es un recordatorio de que el uso de artículos pirotécnicos sigue representando un riesgo real para la vida, especialmente cuando no se adoptan las medidas de seguridad necesarias o se permite el acceso a estos elementos a personas no expertas. La preocupación es mayor al considerar que siete personas permanecen hospitalizadas, incluyendo a cuatro niños que continúan bajo seguimiento permanente por parte del equipo médico de la Secretaría de Salud.

El llamado final: Corresponsabilidad y un cambio cultural

El objetivo planteado por la administración departamental es claro: no debería registrarse ningún caso de lesión por pólvora. La reducción de 67 a 65 casos entre un año y otro es un avance estadístico, pero desde una perspectiva humana, el impacto de una quemadura o una mutilación es incalculable. Por ello, el llamado a la ciudadanía para este 2026 es a fortalecer la corresponsabilidad, el autocuidado y la prevención.

Como analogía para entender este desafío, la prevención de accidentes por pólvora es como mantener un escudo protector sobre una comunidad: basta una pequeña grieta de imprudencia para que el daño sea irreversible. La meta es que las celebraciones futuras en el departamento estén siempre "del lado de la vida", eliminando por completo un riesgo que hoy sigue enviando a menores de edad a los pabellones de quemados. La vigilancia continuará siendo una prioridad, pero la verdadera solución reside en el cambio de cultura ciudadana frente al uso de estos elementos peligrosos.