El segundo premio más grande del plan de premios de la Lotería de Cundinamarca llegó a la capital del Magdalena en el sorteo 4789. El número ganador fue el 9790 de la serie 221, y su propietario ya puede reclamar el premio seco de $300 millones.
La fortuna aterrizó en la Costa Caribe. El Tunjo de Oro de la Lotería de Cundinamarca cayó en Santa Marta y entregó un premio seco de $300 millones de pesos, convirtiendo a un nuevo colombiano en millonario y ratificando el alcance nacional de una de las loterías más tradicionales del país.
El número ganador, correspondiente al sorteo 4789, fue el 9790 de la serie 221. Este premio es el segundo más grande del plan de premios de la Lotería de Cundinamarca, solo superado por el gran acumulado, y hace parte de los 55 premios secos que se sortean cada semana a lo largo y ancho del territorio colombiano.
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"Cada premio que entregamos representa una historia que cambia y una ilusión que se cumple. Nos llena de alegría saber que el Tunjo de Oro llegó a Santa Marta y que seguimos premiando la confianza de nuestros jugadores en todo el territorio nacional", afirmó Maribel Córdoba Guerrero, gerente de la Lotería de Cundinamarca.
Un premio que cruza fronteras departamentales
Aunque la Lotería de Cundinamarca lleva el nombre del departamento, su influencia trasciende las fronteras administrativas. Cada semana, miles de colombianos en distintas regiones del país adquieren sus billetes con la esperanza de que la suerte los alcance. Esta vez, el destino eligió a Santa Marta, la capital del Magdalena, como el punto donde la fortuna decidió hacer escala.
El hecho de que el Tunjo de Oro haya caído en la Costa Caribe no es casualidad. 'La Cundi', como se le conoce popularmente, ha consolidado una red de comercialización que cubre gran parte del país, con mayor presencia en Bogotá, Cundinamarca, los Llanos Orientales y, cada vez con más fuerza, en la región Caribe.
El premio de $300 millones representa un cambio de vida para el afortunado ganador. Con ese monto, es posible adquirir vivienda, emprender un negocio, invertir en educación o simplemente asegurar un retiro digno. En un país donde el salario mínimo mensual ronda el millón trescientos mil pesos, esta suma equivale a más de 230 salarios mínimos, o a casi 20 años de trabajo ininterrumpido.
¿Qué debe hacer el ganador?
La Lotería de Cundinamarca invitó al propietario del billete ganador a verificar su número y acercarse a las instalaciones de la entidad para hacer efectivo el pago. El proceso es sencillo, pero requiere cumplir con dos requisitos indispensables: presentar el billete original en buen estado y el documento de identidad vigente.
La entidad recomendó además que el ganador se comunique previamente a través de sus canales oficiales para recibir orientación detallada sobre el procedimiento. También puede consultar la página web oficial, donde encontrará información actualizada sobre el sorteo, el plan de premios y los pasos a seguir para el cobro.
Es importante recordar que los premios de lotería en Colombia están exentos del impuesto de renta, lo que significa que el ganador recibirá la totalidad de los $300 millones sin ningún tipo de descuento tributario. Adicionalmente, la Lotería de Cundinamarca garantiza la seguridad y confidencialidad del proceso, aunque el ganador tiene la libertad de decidir si desea hacer pública su identidad o permanecer en el anonimato.
'La Cundi': tradición, legalidad y compromiso social
La Lotería de Cundinamarca, conocida como 'La Cundi', es una de las loterías más antiguas y prestigiosas de Colombia. Fundada en 1947, ha operado ininterrumpidamente durante 79 años, consolidándose como una fuente de recursos para la salud y la inversión social en el departamento.
Los sorteos se realizan todos los lunes —o los martes cuando el lunes es festivo— desde el Banco de la Suerte, y son transmitidos por el Canal Uno a partir de las 11:15 de la noche. En cada sorteo se entregan 55 premios secos por un valor total de $18.000 millones de pesos, lo que la convierte en una de las loterías con mayor capacidad de premiación en el país.
"¡La Cundi juega legal!", reza el eslogan institucional, que busca destacar la transparencia, la regulación y la trazabilidad del juego. En un contexto donde las apuestas ilegales y los juegos clandestinos representan una competencia desleal y un riesgo para los consumidores, la Lotería de Cundinamarca enfatiza su compromiso con la legalidad y la ética.
Los recursos generados por la venta de billetes se destinan a la financiación del sistema de salud en Cundinamarca. Cada billete vendido contribuye a la construcción de hospitales, la compra de equipos médicos y la atención de la población más vulnerable. Jugar legal es, también, un acto de responsabilidad social.
El sueño de convertirse en millonario
El caso del nuevo millonario de Santa Marta es apenas una de las cientos de historias que cada año escribe la Lotería de Cundinamarca. Detrás de cada número premiado hay una persona, una familia, un proyecto de vida que cambia radicalmente.
Algunos ganadores deciden invertir en vivienda. Otros pagan deudas, compran vehículo, emprenden negocios o ayudan a sus seres queridos. También están quienes, conmovidos por la oportunidad, destinan parte del premio a causas benéficas o a fundaciones sociales.
La psicología del premio mayor ha sido ampliamente estudiada: la euforia inicial, el shock, la incredulidad y, luego, el desafío de administrar una suma considerable de dinero. Por eso, la Lotería de Cundinamarca no solo entrega el premio, sino que ofrece acompañamiento y orientación a los ganadores para que tomen decisiones financieras informadas.
El billete: un pedazo de papel que vale una fortuna
Uno de los aspectos más fascinantes de las loterías es la desproporción entre el objeto físico y su valor potencial. Un billete de lotería es apenas un trozo de papel, impreso en serie, con un costo que rara vez supera los pocos miles de pesos. Sin embargo, en ese mismo pedazo de papel puede estar contenida una fortuna.
El ganador de Santa Marta adquirió su billete en algún punto de venta de la ciudad, probablemente sin mayor expectativa. Quizás lo compró de forma habitual, quizás fue un impulso de último momento. Lo cierto es que ese pedazo de papel, que pudo haber terminado en el fondo de un bolsillo o extraviado entre recibos y facturas, vale hoy $300 millones.
La Lotería de Cundinamarca hace un llamado a todos los jugadores a revisar cuidadosamente sus billetes, especialmente aquellos adquiridos en Santa Marta y sus alrededores. La fortuna puede estar esperando, inadvertida, en un cajón de la casa, en la guantera del carro o entre las páginas de un libro.
Mientras tanto, en la capital del Magdalena, el nuevo millonario aún no sabe que su vida está a punto de cambiar. O quizás ya lo sabe y está reuniendo el valor para reclamar lo que la suerte le ha entregado.
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